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martes, 24 de junio de 2008

JUAN BUSTAMANTE DUEÑAS



El Luchador
Social,
a 200 años
de su nacimiento

Un análisis de su pensamiento y acción



Escribe: Boris Espezua Salmon

(Publicado en EL DOMINICAL de "Los Andes" 23 de marzo del 2008)

Uno de los grandes rebeldes puneños de quien aún hace falta revalorar su trayectoria y el significado de su obra es de Juan Bustamante, sus ideas son verdaderas ágoras que aún revuelan en un horizonte, donde se prefiere escuchar voces que mediatizan los problemas centrales, la urgencia de un reconocimiento plural que ha quedado trunco.
Nacido en Vilque, Provincia de Puno. Juan Bustamante fue redentor del indio, Sus sentimientos y acciones humanitarias hizo de él, el primer reformador de las ideas agrarias del Perú, autodidacta por excelencia y además de ser un buen deportista ocupó importantes cargos, sus bienes y sus haciendas los entregó a sus colonos y a sus amigos. Tuvo dos hijos Juan Bustamante Jara y Sofia Bustamante Contreras. Su padre fue ex oficial del ejercito realista y su madre poseía haciendas importantes, a pesar de su holgura económica sintió solidaridad por los pobres, fue elegido tres veces diputado, y desde el parlamento defendió las causas indígenas. Fue llamado el "Loco" por la contradicción de pertenecer a la clase alta y ser defensor de los indios. En esta ocasión es importante destacar algunas ideas de Juan Bustamante, a partir de historiadores y estudiosos que han valorado su obra y que tienen vigencia en la actualidad, cuando las posturas étnicas nacionalistas incomoda al centralismo y a la derecha tradicional, homogeneizadora el de siempre. Por ello volver a Juan Bustamante es siempre reconfortante para encontrar el númen, las ideas fundantes de una perspectiva que seguirá en el futuro, por una senda dolorosa que aún espera reivindicarse. En este aspecto es necesario destacar lo que señala el historiador José Tamayo Herrera en su libro "Liberalismo, Indigenismo y violencia en los países andinos" 'Treinta y un año antes de Gonzáles Parda y sesenta años antes de Valcárcel el viajero puneño Juan Bustamante Dueñas quien se identificó con los indios del altiplano hablando del problema de la identidad nacional dijo: "La Nación no es la asociación de individuos moradores de la costa del Perú, no son esos pueblos los que constituyen la República; la nación tiene pueblos numerosos al interior y esos pueblos son de indios. La nación esta constituida por un crecido número de indios excedentes a la raza blanca moradora de la costa del pacífico". Por su parte César Lévalo al prologar el Libro "Armaras Rebeldes" de Augusto Ramos Zambrano, se pregunta al leer las páginas de Juan Bustamante ¿Qué hubiera sido del Perú si sus gobernantes, en lugar de defender a sangre y fuego a los gamonales, hubieran acudido a evitar el despojo de los campesinos del sur? sin duda hubiéramos tenido un país menos injusto, y con menos prejuicios étnicos. En un folleto que escribió Juan Bustamante doce años antes de la guerra con Chile demandaba el reconocimiento de la nacionalidad aymara". Por su parte volviendo a José Tamayo Herrera citando al autor boliviano Franz Tamayo, señala: "¿ Qué hace el indio por el Estado? Todo ¿Qué hace el Estado por el indio? Nada. El indio se basta. El indio vive por si, tiene aunque en un grado primitivo e ingenuo todo el esfuerzo combinado que demanda la vida social organizada y constante: el indio es constructor de su casa, labrador de su campo, tejedor de su estofa, y cortador de su propio traje;
fabrica sus propios utensilios, es mercader, industrial y viajero a la vez; concibe lo que ejecuta, realiza lo que combina, yen el gran sentido shakesperiano es todo un hombre, porque el indio agricultor o pescador, tiene siempre la cualidad de su raza: La suficiencia de si mismo. La suficiencia que en medio mismo de su depresión histórica, de su indignidad social, de su pobreza, de su aislamiento, en medio del olvido de los indiferentes, de la hostilidad del blanco, del desprecio de los imbéciles, de la propia suficiencia que lo hace autodidacta, autónomo, y fuerte: El indio es el verdadero depositario de la energía nacional; es el único que en medio de esa chacota llamado república toma a lo serio la tarea humana por excelencia: producir intensamente, en cualquier forma ya sea mediante la labor agrícola o minera, ya sea en trabajo rústicos o de servicio manual dentro de la economía urbana.
Hay que aceptar el indio es el depositario del 90% de la energía nacional. Queda pues establecido que en la paz como en la guerra la República vive del indio o muy poco menos. Y es en esta raza que el cretinismo pedagógico, que los imbéciles constituyen en orientadores de la pedagogía nacional no ven otra cosa que vicios, alcoholismo, egoísmos y el resto? (Tamayo 1993-57-58)
Estas aseveraciones tienen en su expresión toda una tradición de rebelión, de violencia y de permanencia en nuestra historia. Los trabajos de antropología en el Perú van dejando de ser incipientes, y vamos teniendo exponentes que vienen desentrañando muchas verdades vinculadas a la condición cultural de nuestra sociedad plural. Uno de ellos de origen arequipeño es Nuñez del Prado quien logra determinar lo que denomina síndrome colonial, dentro del cual confirma que todas las leyes en el Perú se han generado en Lima y que los campesinos nunca han sido preguntados sobre su real necesidad de nuevas leyes. Nuñez nos menciona como ejemplo la Ley de Reforma Agraria dada por el Gobierno del General Velasco Alvarado y los modelos el organizativos dispuestos por ella". El discurrir de nuestra historia entre Sociólogos e Historiadores ha sido señalar esa herida abierta del hombre andino para usar la expresión de Alberto Flores Galindo que los peruanos tenemos como nudo a desatar todavía en el proceso doloroso del mestizaje y que por ejemplo se expresa en nuestra vasta literatura donde se ha figurado la imagen deleznable del campesino que siempre pierde en los juicios y que está al margen del sistema de justicia, Luis Pásara. En su obra "Jueces, Justicia y Poder en el Perú" señalaba citando a Manuel Scorza de su novela "Historia del Garabombo invisible" que: "En el Perú los m indios jamás ganaron, ni ganarán los s- juicios, por pobres y porque no interesan para el sistema" Nelson Manrique en su libro: "El tiempo del miedo. La violencia política en el Perú" señala: " Considero que la persistencia contemporánea de formas muy arraigadas de discriminación étnica y racial en el Perú es uno de los elementos capitales para comprender la génesis y la naturaleza de la actual crisis social peruana y la violencia política que lo acompaña".
Este elemento étnico-racial es un factor de discriminación, hemos heredado desde la colonia y se nos ha quedado como parte de nuestras costumbres y vida cotidiana. Rodrigo Montoya citando a Theodoro Adorno señala: "Las instituciones y los eventos políticos son concebidos como objetos de amor y odio, con lo cuales la el sujeto se identifica o se distancia; la política se concibe en términos de relaciones primitivas amigo-enemigo; la esfera de la el vivencia política es el dominio de proyecciones" En la difícil articulación entre sociedad y Estado, entre reconocimiento y pluralismo cultural hay mucho que decir y solucionar, y en nuestro país estamos lejos de que la Cultura Oficial que es homogenizadora y liberal, no esté dispuesta aún a e considerar como identidad nacional, los conceptos de pluralismo y de inclusión. Por otro lado la gente como del componente típicamente aymara, tiene como signo y designio: La rebeldía. Rodrigo Montoya al observar esta situación desde la e historia y sociología señala: " El incremento considerable de la brecha entre ricos y pobres, incluidos y excluidos producen una marcada polarización que corresponde a la profunda escisión dentro del individuo ya niveles precarios de integración". Por lo que cuando hablamos de violencia concluimos que los componentes vesánicos de la violencia en el Perú tienen necesariamente el factor étnico negado, que de cuando en cuando retorna como una fuerza inevitable.
"Juan Bustamante, -como señala Jorge Cáceres-Olazo Monroy en su trabajo "Mesianismo y Milenarismo en los Movimientos campesinos en Puna ( 1860-1870)- buscó recomponer el Estado peruano. Lo demuestra el empleo del termino Tawantinsuyo, señalando que Basadre reconocía en Bustamante la esperanza que tiene el campesino andino de acciones que pondría fin al orden de las cosas e instauraría un nuevo orden de justicia social, con lo que advertía una dosis de mesianismo".
Es inolvidable en ese sentido el trabajo que realizó para difundir su prédica redentora a favor de los campesinos, empezando con fundar la " Sociedad de amigos de los Indios" integrada por prefectos y subprefectos, profesionales y personas progresistas, con quienes impulsaron la rebelión de Bustamante que se extendió a varias provincias en Puna, llegando a ocupar la ciudad de Puna, retirándose luego de la ocupación a Pusi, donde fue derrotado en dicho lugar, fue apresado y conducido con otros rebeldes, con 70 hombres, a habitaciones que fueron tapiadas, y por rendijas echaban humo de ají quemado para asfixiarlos, luego de días, los sacaron moribundos para ser decapitados en la plaza principal de Pusi. Bustamante para algunos historiadores debiera tener el sitial de ser continuador de Tupac Amaru 11, se le recuerda como un líder natural con las ideas y la actitud igualitaria, que es producto de una reelaboración de un modelo hacia el futuro del Perú que no debe negar su rostro, con contenidos propios y autónomos que hizo posible a través de una conciencia nueva y un discurso étnico que le costó moris para vivir, y que su cadáver nunca haya sido visto, permaneciendo oculto en el mito que se creó sobre este hecho, que es una variante del Inkarri de que se le ha visto subiendo a las cumbres en su caballo negro, en las apachetas y atardeceres detrás del arco iris, aún quejándose de sus heridas, con los ojos profundos y brillosos.
En estos tiempos donde el discurso oficial aún se basa en el centralismo excluyente y desconocedor de las marginalidades e identidades del Perú diverso, donde la descentralización pareciera estar cada vez más lejos, debemos acércanos más a Juan Bustamante quien delineó caminos donde aún esperamos andar por el derecho a la diferencia y el reconocimiento a un orden más justo, igualitario y más nuestro.