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Tu amigo Bruno Medina Enríquez, Director de la Revista ASWAN QHARI, te da la bienvenida para que juntos construyamos los enlaces que nos ayudan a revalorar nuestra cultura y auspiciar un futuro promisorio, en la búsqueda de alcanzar el Sumac Causay, que nos hará libres en una nueva sociedad!!!



jueves, 25 de mayo de 2017

Llipi Pulis PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACION

LLIPI PULIS: 
NUEVO PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACION.
Con Resolución Vice Ministerial N° 091-2017-VMPCIC-MC publicada el día de hoy en el Diario Oficial El Peruano, se declara PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN a la danza Llipi Pulis de la comunidad campesina de Ccapalla, distrito de Acora, departamento de Puno, por tratarse de una manifestación que fortalece la identidad y memoria colectiva vinculada a la actividad ganadera, en particular de la captura y esquila de la vicuña
YA SON 19 LOS EVENTOS, ACCIONES, HECHOS, HEREDADES DEL SER HUMANO, CALIFICADOS COMO PATRIMONIO DE LA NACIÓN UBICADOS EN PUNO

ESTA ES LA RESOLUCION:

Declaran Patrimonio Cultural de la Nación a la danza Llipi Pulis de la Comunidad Campesina de Ccapalla, distrito de Ácora, provincia y departamento de Puno 

RESOLUCIÓN VICEMINISTERIAL N° 091-2017-VMPCIC-MC 
Lima, 22 de mayo de 2017 
VISTOS, 
el Oficio N° 001-2016-AFLP-C-A/CD-P presentado el 15 de junio del 2016,
 el Informe N° 000135-2017/DPI/DGPC/VMPCIC/MC de la Dirección de Patrimonio Inmaterial, 
el Informe N° 000365-2017/DGPC/ VMPCIC/MC de la Dirección General de Patrimonio Cultural; y, 

CONSIDERANDO:

 Que, el primer párrafo del artículo 21 de la Constitución Política del Perú señala que los yacimientos y restos arqueológicos, construcciones, monumentos, lugares, documentos bibliográficos y de archivo, objetos artísticos y testimonios de valor histórico, expresamente declarados bienes culturales, y provisionalmente los que se presumen como tales, son Patrimonio Cultural de la Nación, independientemente de su condición de propiedad privada o pública, los mismos que se encuentran protegidos por el Estado; 

Que, el inciso 1 del artículo 2 de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, establece que “se entiende por Patrimonio Cultural Inmaterial los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas – junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes – que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial que se trasmite de generación en generación es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad, y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana”; 

Que, el numeral 2) del artículo 1 de la Ley Nº 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, señala que integran el Patrimonio Inmaterial de la Nación las creaciones de una comunidad cultural fundadas en las tradiciones, expresadas por individuos de manera unitaria o grupal, y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad, como expresión de la identidad cultural y social, además de los valores transmitidos oralmente, tales como los idiomas, lenguas y dialectos autóctonos, el saber y conocimiento tradicional, ya sean artísticos, gastronómicos, medicinales, tecnológicos, folclóricos o religiosos, los conocimientos colectivos de los pueblos y otras expresiones o manifestaciones culturales que en conjunto conforman nuestra diversidad cultural; 

Que, el literal b) del artículo 7 de la Ley N° 29565, Ley de creación del Ministerio de Cultura, modificado por el Decreto Legislativo N° 1255, establece que es función exclusiva del Ministerio de Cultura realizar acciones de declaración, generación de catastro, delimitación, actualización catastral, investigación, protección, conservación, puesta en valor, promoción y difusión del Patrimonio Cultural de la Nación; 

Que, el artículo 55 del Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de Cultura, aprobado mediante Decreto Supremo N° 005-2013-MC establece que la Dirección de Patrimonio Inmaterial es la unidad orgánica encargada de gestionar, identificar, documentar, registrar, inventariar, investigar, preservar, salvaguardar, promover, valorizar, transmitir y revalorizar el patrimonio cultural inmaterial del país, en sus distintos aspectos, promoviendo la participación activa de la comunidad, los grupos o individuos que crean, mantienen y transmiten dicho patrimonio y de asociarlos activamente en la gestión del mismo. Depende jerárquicamente de la Dirección General de Patrimonio Cultural; Que, mediante Oficio N° 001-2016-AFLP-C-A/CD-P presentado el 15 de junio del 2016, el señor Moisés Churasacan Camasacari, Presidente de la Asociación Folklórica Llipi Pulis y el señor Fredy Gallegos Condemayta, Presidente de la Federación Distrital del Folklore y Cultura de Acora – FEDIFOC ACORA, solicitaron se declare como Patrimonio Cultural de la Nación a la música y danza Llipi Pulis de la Comunidad Campesina de Ccapalla, del distrito de Ácora, provincia y departamento de Puno;

 Que, mediante Informe N° 000365-2017/DGPC/ VMPCIC/MC, la Dirección General de Patrimonio Cultural hace suyo el Informe N° 000135-2017/DPI/ DGPC/VMPCIC/MC del 11 de mayo de 2017, por el que se recomendó declarar como Patrimonio Cultural de la Nación a la danza Llipi Pulis de la Comunidad Campesina de Ccapalla, distrito de Ácora, provincia y departamento de Puno; 

Que, gran parte de la población del distrito de Ácora habita en la zona rural resaltando como actividades económicas más importantes, la agricultura y la ganadería. Ácora fue una de las subdivisiones del reino aymara Lupaqa, población aymara que habitó en la meseta del Collao. Los lupaqa o lupi haqe, hombres del Sol, poseían grandes rebaños de llamas y alpacas, y desarrollaron el control de tierras en diferentes pisos altitudinales que eran trabajadas de manera colectiva por grupos de familias extensas o hatha, esto permitió el intercambio de productos entre la población aymara del altiplano y poblaciones de los valles de la zona costeña y de los valles al sureste del lago Titicaca; 

Que, durante el período prehispánico las llamas se utilizaron como transporte de carga, asimismo su carne servía tanto para consumo como para intercambio por otros productos. De otro lado, la lana era utilizada para la producción de textiles. Actualmente, la ganadería sigue siendo una de las actividades económicas más importantes para la población del altiplano, conservándose expresiones rituales relacionadas a ésta como el chaccu; Que, el chaccu o chaku es una forma ritual de captura y esquilado de vicuña que consiste en rodear con un cerco humano áreas alto andinas utilizando palos llamados llipis con el objetivo de reunir grupos de vicuñas que son conducidas hacia corrales donde serán esquiladas. La esquila de animales se desarrolla durante el mes de octubre, denominado Sataw Lapaca, al inicio de la estación cálida, periodo en el que la probabilidad de la muerte de animales disminuye; 

Que, la asociación de actividades productivas y rituales con las festividades católicas fue un mecanismo de evangelización que se desarrolló en la meseta del Collao y en todo el territorio dominado por la corona española durante el periodo colonial. La población aymara fue progresivamente catequizada debido a la presencia de la Orden de Predicadores y de la Orden Compañía de Jesús, para ello se utilizaron los cantos, las danzas y la cosmovisión aymara como medios de catequización; 

Que, la danza Llipi Pulis de la Comunidad Campesina de Ccapalla es una manifestación tradicional que representa al chaccu de vicuñas. Se ejecuta cada año durante la Festividad de la Santísima Virgen del Rosario en Ácora, que tiene como día central el primer domingo de octubre. Esta danza se realiza en grupo, la comparsa está compuesta por 280 personas aproximadamente entre varones y mujeres y presenta tres personajes principales: los pulis, los chuqilas y las danzantes portadoras de llipis. Además, cuenta con las antuquitas como personajes complementarios, así como con una cantante;

 Que, los músicos o pulis se encargan de la melodía principal de la danza. Para ello tocan el quenacho, una quena larga con seis orificios en la parte superior y uno en la parte inferior. La melodía que se interpreta es pausada y repetitiva, siendo acompañada por uno de los danzantes que toca el bombo. La indumentaria de los pulis está compuesta por un ch’ullu o gorro de lana de color crema sobre el cual portan un sombrero negro. En el torso utilizan una camisa blanca cubierta por un saco negro de lana y una tela roja triangular que suele colocarse encima de los hombros. Usan un pantalón negro de bayeta sobre el cual se coloca una especie de falda de bayeta crema llamada pollerín que cubre desde la cintura hasta los tobillos; 

Que, los chuqilas, conocidos también como abuelos, representan a los cazadores aymaras del altiplano, hombres que persiguen a las vicuñas con hondas hasta atraparlas. Su atuendo está compuesto por un sombrero negro adornado con pequeñas bolas de lana de vicuña y su rostro está cubierto por una máscara de piel de vicuña, cabe destacar que estas máscaras son herencia de danzantes anteriores. En el torso utilizan una almilla de lana de oveja cubierta por una camisilla de bayeta, encima portan un poncho de lana de vicuña y alpaca adornado con pequeños vellones de vicuña. Utilizan un pantalón de bayeta, además llevan colgada una bolsa llamada wayaqa adornada también de vellones de lana de vicuña que representa la antigua bolsa donde el cazador guardaba la carne obtenida mediante la caza. En la mano portan una honda o q’urawa de lana de alpaca que evoca el antiguo método de caza. Cabe señalar que a pesar de que la expresión es considerada como una danza relacionada a la caza y presente al chuqila como un personaje que simboliza al cazador, la danza no propicia el maltrato y sacrificio de animales, por el contrario, al evocar la memoria relacionada a la supervivencia de la población en un espacio geográfico particularmente complejo como es el altiplano andino, nos habla de la íntima relación entre naturaleza y sociedad; 

Que, las danzantes portadoras de llipis representan a las esposas de los chuqilas y de los pulis, ellas sostienen los llipis, palos largos unidos con soguillas de colores y que sirven para conducir a las vicuñas y acorralarlas para su captura; estos accesorios poseen, en la parte superior, vellones de lana de diferentes colores, los mismos que están sujetos por uno de color blanco, haciendo alusión al cóndor. Las danzantes visten una montera de forma piramidal, cubierta con tela negra de bayeta; en el torso llevan una camisilla de bayeta blanca cubierta por una jawuna azul o verde parecida a la camisilla decorada con figuras geométricas o líneas bordadas, sobre estas llevan una manta o awayu. También portan un cordón o w’aka que sujeta la pollera negra que cubre polleras blancas o cremas; 

Que, las antuquitas son jóvenes que simbolizan a las pobladoras solteras del altiplano, que son cortejadas por los chuqilas en algunos momentos de la danza. La cantante interpreta en idioma aymara un canto sobre la relación del chuqila con su entorno y con la actividad de caza de vicuña. La letra narra el posible camino recorrido por el chuqila en el altiplano, en el que se cruza con montañas tutelares o apus y que finaliza en la Plaza Mayor de Ácora durante la Festividad de la Santísima Virgen del Rosario. El uso del idioma aymara, así como el despliegue de elementos de su cosmovisión durante la danza, fortalecen la identidad de la comunidad; 

Que, la danza tiene un importante carácter ritual ya que durante su ejecución se realizan ofrendas a la tierra, mediante las cuales se solicita a los dioses tutelares que garanticen el incremento del ganado y la buena cosecha. Esta acción es desarrollada por dos o tres parejas, varones y mujeres, de sabios andinos llamados jilaqatas. Las mujeres portan un velo, un sombrero negro y un awayu de lana de alpaca y vicuña, así como un sahumador y un atado que contiene las ofrendas para la tierra. Los varones visten un ch’ullu de color crema y un sombrero negro, así como una camisa blanca cubierta por un poncho marrón; llevan un sahumador pequeño y vellones de lana de vicuña. Durante la Festividad de la Santísima Virgen del Rosario, los jilaqatas cumplen la función de alferados, proporcionando comida y bebida a los danzantes y a la población en general; 

Que, la coreografía de la danza Llipi Pulis es ejecutada en la plaza de Ácora donde se encuentra el templo de la Virgen del Rosario. Las parejas de jilaqatas se arrodillan y despliegan la manta donde colocan diversas ofrendas para solicitar permiso y ayuda para realizar la captura y esquila de vicuñas, así como para propiciar el incremento del ganado; luego los pulis se ubican en dos filas paralelas mientras tocan los quenachos y en medio se encuentra el músico que toca el bombo. Las antuquitas danzan balanceándose de izquierda a derecha y a los extremos se ubican las mujeres formando dos grupos circulares que ondean verticalmente los llipis. La cantante interpreta la canción mientras que los pulis forman un círculo y permanecen danzando sin desplazarse. Las mujeres que cargan los llipis los cercan y se mantienen danzando en semicírculos ondeando los llipis. Los chuqilas corren de un lado a otro mientras agitan sus q’urawas, representando la caza de vicuñas; además, suelen incomodar a los pobladores que encuentran en su camino, sobre todo a las mujeres jóvenes. Paulatinamente, todos los chuqilas se reúnen alrededor de las wayaqas y danzan eufóricamente. Esta acción se puede interpretar como muestra de gratitud por la caza obtenida; 

Que, en los movimientos de la danza se presenta parte de la cosmovisión aymara de la complementariedad entre el varón y la mujer. Se muestra la división del trabajo durante la captura y esquila de las vicuñas, las mujeres se encargan de cercar a los camélidos y los varones los capturan y esquilan. Asimismo, las mujeres se encargan de hilar y tejer la lana obtenida y los varones de transportarla a otras zonas para ser intercambiada por otros productos; 

Que, los conocimientos relacionados a la música y la danza son aprendidos a través de la observación de los niños, niñas y jóvenes durante las presentaciones de la danza durante la Festividad de la Santísima Virgen del Rosario. Los pulis enseñan a tocar el quenacho a los jóvenes durante los ensayos, los chuqilas transmiten a los jóvenes las estrategias de “caza” y, las mujeres portadoras de los llipis enseñan a las antuquitas, mujeres jóvenes, el manejo de los llipis. La danza Llipi Pulis se ha fortalecido a partir de la participación en el concurso de danzas autóctonas de la Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno, lo que ha incrementado el interés de los jóvenes por integrar la comparsa de Llipi Pulis; 

Que, la danza Llipi Pulis es una expresión cultural que fortalece la memoria e identidad local a través de la transmisión de conocimientos vinculados a la ganadería, la misma que constituye una de las actividades económicas más importantes de la región. Asimismo, la especialización referente al uso y transformación de la lana queda evidenciada en la vestimenta que portan los danzantes. La ritualidad andina forma parte importante de la manifestación ya que a través de ella se propicia la buena producción agrícola y ganadera, simbolizando el respeto y vínculo entre la población altiplánica y el manejo del medio ambiente. Así también el instrumento de caza llamado llipi que es una evocación del cóndor, animal sagrado de los Andes; Que, conjuntamente con las referencias históricas, el Informe N° 000135-2017/DPI/DGPC/VMPCIC/MC de la Dirección de Patrimonio Inmaterial detalla las características, importancia, valor, alcance y significados de la danza Llipi Pulis de la Comunidad Campesina de Ccapalla, distrito de Ácora, provincia y departamento de Puno, motivo por el cual constituye parte integrante de la presente Resolución, conforme a lo dispuesto en el artículo 6 del Texto Único Ordenado de la Ley N° 27444, Ley del Procedimiento Administrativo General, aprobada mediante Decreto Supremo N° 006-2017-JUS; 

Que, mediante Resolución Ministerial N° 338-2015- MC, se aprobó la Directiva N° 003-2015-MC, Declaratoria de las manifestaciones de Patrimonio Cultural Inmaterial y de la obra de grandes maestros, sabios y creadores como Patrimonio Cultural de la Nación y Declaratoria de Interés Cultural; en la que se establecen los lineamientos y normas para la tramitación del expediente de declaratoria de Patrimonio Cultural de la Nación de las manifestaciones de patrimonio cultural inmaterial, correspondiendo al Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales declarar las manifestaciones del Patrimonio Cultural Inmaterial como Patrimonio Cultural de la Nación; De conformidad con lo establecido en la Constitución Política del Perú; en la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación; en la Ley Nº 29565, Ley de Creación del Ministerio de Cultura; en el Reglamento de la Ley General de Patrimonio Cultural de la Nación, aprobado por Decreto Supremo Nº 011-2006-ED; en el Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de Cultura, aprobado por Decreto Supremo Nº 005- 2013-MC; y la Directiva Nº 003-2015-MC, aprobada por Resolución Ministerial Nº 338-2015-MC; 

SE RESUELVE: 

Artículo 1.- Declarar Patrimonio Cultural de la Nación a la danza Llipi Pulis de la Comunidad Campesina de Ccapalla, distrito de Ácora, provincia y departamento de Puno, por tratarse de una manifestación que fortalece la identidad y memoria colectiva vinculada a la actividad ganadera, en particular de la captura y esquila de la vicuña, desarrollada desde época prehispánica hasta la actualidad, así también por presentar rituales relacionados con actividades productivas que demuestran la relación estrecha entre la población aymara y su entorno. 
Artículo 2.- Disponer la publicación de la presente Resolución en el Diario Oficial El Peruano, la difusión del Informe N° 000135-2017/DPI/DGPC/VMPCIC/MC y la presente resolución en el Portal Institucional del Ministerio de Cultura (www.cultura.gob.pe). 
Artículo 3.- Encargar a la Dirección de Patrimonio Inmaterial en conjunto con la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno, la elaboración cada cinco (5) años de un informe detallado sobre el estado de la expresión declarada, de modo que su registro institucional pueda ser actualizado en cuanto a los cambios producidos en la manifestación, los riesgos que pudiesen surgir para su vigencia, y otros aspectos relevantes para realizar un seguimiento institucional de su desenvolvimiento y salvaguardia, de ser el caso. 
Artículo 4.- Notificar la presente Resolución y el Informe N° 000135-2017/DPI/DGPC/VMPCIC/MC a la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno, a la Asociación Folklórica Llipi Pulis de Ccapalla-Ácora, a la Federación Distrital de Folklore y Cultura de Ácora, y a la Comunidad Campesina de Ccapalla, para los fines consiguientes.

 Regístrese, comuníquese y publíquese. 
JORGE ERNESTO ARRUNATEGUI GADEA 
Viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales




https://youtu.be/h-x7ZOzOm4s

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UNA VARIEDAD DE LOS PULI PULIS:
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martes, 28 de marzo de 2017


BREVE HISTORIA DE LA REVISTA ASWAN QHARI

ANTECEDENTES
En una de las primeras ediciones de la revista se hizo referencia que la presencia azangarina en lima data de los años 50 a 60, cuando se formó el Centro Social Azángaro cuyos casi eternos dirigentes fueron Ricardo Mandujano, Jacinto Torres y Antonio Valencia, por nombrar solo a tres. Esta Institución desapareció cuando Brisas del Titicaca casi desaparece. Año 1978, en que se elige al último Presidente de esta institición, el azangarino Arnaldo Uribe Enríquez, luego de ello la institución azangarina de residentes azangarinos en Lima deja de activar, desaparece como tal,  y los azangarinos se alejan de sus cotidianas relaciones institucionales, hasta esperar nuevos tiempos.

Un nuevo grupo de personas se reúnen en 1986, el 14 de agosto, y fundan el Club Cultural Azángaro, es elegida Presidenta una de las promotoras Orietta Murillo, era el año del 400 aniversario de la fundación española de Azángaro, gran motivo. Este grupo inicia sus actividades, instituyendo algunas tradiciones que hace tiempo habían sido olvidadas entre los azangarinos, el almuerzo de confraternidad del 15 de agosto, el Bautizo de la Guagua, el paseo de Carnaval (las distancias no permitían repetir el Chiuchico, como se hacía antes) y el homenaje a la Madre. Esta labor fue continuada en las presidencias de Hugo Espinoza, Hernán Rondón y Teresa Enríquez, quienes promovieron la presencia azangarina con un sin número de actividades culturales y sociales, se participa en el certamen Flor Regional ostentando la presencia de dos flores regionales en el certamen que a nivel nacional se realiza, se logra la personería jurídica de la institución. En lo que respecta a las ediciones, hay que considerar que durante esas gestiones fueron editados 4 boletines institucionales.
A fines de 1991, se hacía necesario la presencia de nuevas generaciones de azangarinos, por ello fuimos invitados a participar en el Club un grupo de jóvenes, que pertenecíamos a la también desaparecida Asociación Provincial Azángaro varios de ellos fuimos incorporados al Consejo Directivo de Teresa Enríquez, quien no concluye su periodo de gestión institucional como Presidenta y como lo dispone el Estatuto institucional quien asume la presidencia es Bruno Medina Enríquez, que hasta entonces ejercia la responsabilidad de la Vicepresidencia.

LA ALTERNATIVA

El grupo incorporado plenamente en 1992 atrae mayor cantidad de personas, llegan con muchas ganas de trabajar por el Club y por Azángaro, lo que permite hasta la fecha un desarrollo muy sostenido de la Institución, el cambio generacional le dio un valor agregado, ejemplo que años después, es seguido en Brisas del Titicaca, donde también se promueve un cambio trascendental en su proyección al crecimiento.
En agosto de 1992, la presidencia a cargo de Bruno Medina Enriquez, lanza la propuesta: hay que celebrar el 15 de agosto con una imagen de la Virgen de la Asunción e instituir la Fiesta Patronal como en el pueblo, así se nace aun humildemente, con 80 personas presentes en esa primera ocasión, pero al fin, a la fecha es una de las más importantes entre las fiestas patronales de residentes púnenos en Lima.

La edición conmemorativa de los diez años salió en Agosto del 2003, lo que ha significado un logro muy positivo para una revista con las características de Aswan Qhari, que tambien la presentamos via internet por medio de esta página, que está a tu servicio.

NACE LA REVISTA
Verano de 1993, en un conversación de Café, Bruno Medina Enríquez y Pablo Condori Charca, jovenes dirigentes del Cub Cultural Azángaro, rememoran su amistad de antaño,, recuerdan a la Tierra Procer, sugieren cómo haer conocer las tradiciones y de la riquísima y heróica historia de su pueblo,  hablan de editar un boletín o una revista como medio de comunicación y convocatoria, pero eso es facil... sin embargo era necesario prepararla para fines de febrero, se acercaba el Paseo de Carnaval, es urgente, había que hacerlo a como de lugar, se trabaja el diseño a mano alzada, se recopilan algunos materiales para su publicación, días después de estos preliminares esfuerzos,  por la calle vieron pasar a Erick Zubieta Andrade, hacía más de 20 años no era habido, -ni lo habiamos visto al amigo desde que salimos de la tierra-, se le plantea el tema, le interesa con mucha vehemencia y promete colaborar, él es que realiza con los dibujos, diseños, apostillas, crea un logotipo inicial que enlas siguientes ediciones es modificado por él mismo, se busca financiamiento para comprar los materiales e insumos, se suman en el financiamiento minimo con 10 soles por lo menos Fermín Jiménez, Rolando Medina y César Vallejo, el saldo lo cubre la economía del Club. Dias antes se trabaja de amanecida, así llega el 29 de febrero de 1993,  día del paseo a Naña, paseo de carnaval que se acostumbraba realizar al fundo de los hermanos Pio, Oscar y Victoria Aparicio Cabrera, aun estaba viva la mamá de ellos, y es ese dia feliz en que sale a luz el N° 1 de Aswan K'ari y es presentada a los azangarinos en formato pequeño y edición rústica dicen: hecho a mano.
Se edita el N° 2 en mayo de 1993 hasta aquí financiada por el Club.
La revista N° 3 es preparada para el 15 de agosto, ahora con mejor presentación carátula a dos colores, se amplia a más páginas, para entonces ya había llegado a Arequipa y Azángaro en el Diario Los Andes de Puno se publican notas muy significativas sobre ella; a la plana de redactores se suma los Susurros a la Hora del Chairo, también Hernan Rondón y Gustavo Ames con notas amenas, Mauro Paredes desde Arequipa con temas de la tierra, Severo Castillo con temas de historia, se apertura la página centras de danzas, la sección de poesía y la Galería Aswan Qhari.
La edición N° 4 sale en noviembre, había sido prevista su edición cada cuatro meses.
El N° 5 sale el 15 de febrero, desde Azángaro se sumana a la Edición como colaboradores Odón Cardenas Maita y Antonio rodriguez, asi como otros colaboradores que aportan con artículos como Arnaldo Uribe, Orietta Murillo y tomás Paredes.El N° 6, sale a luz en mayo del 94, es el Año del centenario de Lisandro Luna, se le realiza un homenaje, asi como se organiza un homenaje a Leonel Velarde, el  autyor del Obelisco de Azángaro y de la Fachada del Templo de Oro...  José Luis Luna es un nuevo colaborador y así continúan las siguientes con una secuencia trimestral
Las ediciones N° 7 del mes de agosto y la edición N° 8 de noviembre de ese año, en el mismo formato pequeño, con el membrete del Club Cultural Azángaro, pero esta últimas ediciones ya con su propio financiamiento, o el financimiento personal a fin de no gravar los fondos del Club.

CON LOS PANTALONES LARGOS
La presencia de Aswan Qhari Trascendió las fronteras del Club, y ello obligó a ampliar la temática de su contenido, y los materiles y temas a tratar, los cierto es que, para cada actividad que realizaba, era motivo de una nueva edición, creció en difusión, cantidad de lectores, como de críticos es natural.
Paralelamente la actividad institucional fue elevada, las fiestas patronales del 15 de Agosto se tornaban en masivas asistían más de 600 personas, habíamos participado en esos días (1993) en el Festival de Comida Puneña organizada por Brisas del Titicaca, por nuestra parte el 24 de junio de 1994 inauguramos el PRIMER FESTIVAL DEL CHAYRO¸ que hoy goza de gran prestigio. Se inició la elebraciones de la "Festividad del Machu Niño", con la colaboración de algunas amigas, para la adquisición de la imagen del Niño Jesús".

Junto a otras instituciones de púneños en 1993, personalmente  promovimos un Comité Coordinador de Instituciones Puneñas, (una especie de Ferderación de Instituciones Puneñas que agrupaba a 13 instituciones provinciales , distritales, asi como la ACBT el CDP y la ACFP).
En el año 94 se realizó un nuevo Festival de la Comida, en Agosto de ese año  un Foro sobre la Hidroeléctrica de San Gabán, con la presencia del Ministro de Energía de entonces, en Noviembre se realizó un masivo Pasacalle que concluyó en la Concha acustica del Campo de Marte, posteriormente una feria de Alacitas, en tanto que asumía personalmente la Presidente del
Club Cultural Azángaro, también lo era del Comité Coordinador de Instituciones Puneñas. aunque sobre este tema debemos decir que  lamentablemente quienes nos siguieron en la dirección (Presidencia) de la Coordinadora, no supieron asumir los retos de mantenerla vigente, el Presidente elegido que lo era tamien de la Asociación Unión Juli, Uriel Estrada Pezo, no asumió la Presidencia a cabalidad, muy a pesar que se le habia dejado ya algunas tareas programadas, como por ejemplo el "Proyeto de Estatuto institucional" que le daría los visos de formalidad institucional, así como la opción de inscribirse en Registros Públicos; sin embargo abandonó las reuniones que se realizaban, no programó ni ejeutó ninguna actividad, más le hizo caso al sabotaje que "algunos asociados" de Brisas del Titicaca le imprimieron al asunto de la "Coordinadora", so pretexto de ser "una competencia al Brisas", en días que dicha institución tambien asumió un reto en favor de su crecimiento. en fin  eso es otra cosa, es otra historia. A cambio las relaciones con la Asociación Central Folklórica Puno se solidificaron.
La presencia de la revista en el ambiente puneño en Lima, así como su presencia en Arequipa Puno y Tacna había madurado. Adolfo Huirse Cairo, un gran amigo y conocido periodista puneño, conspicuo crítico en este campo donde nos habíamos metido sin ser profesionales en el tema periodístico, nos planteó un reto: ES HORA QUE ASWAN QHARI SE PONGA LOS PANTALONES LARGOS, Gran mensaje, el Comité Editor lo asume, para ello logra mayor financiamiento que realmente no cubre su costo, lo cubre la economía personal, así aun sale la edición N° 9 (feb.1995) con mejor presentación, en tamaño A4, carátula a todo color, mayor cantidad de páginas y ejemplares, un suplemento especial con un cuento puneño de R. Ponce.
Es cierto, era necesario dar el cualitativo y el reto de Adolfo Huirse fue cumplido.
Así en ese formato mayor fueron editados los N° 10 (Ag.95), N° 11 (Nov. 95), N° 12 (Ag. 96). Los que escribían en l a revista se mantenían, con temas ya no solo de Azángaro sino de todo el departamento, a lo que se sumó la página del Chasqui, muy comentada, cada edición era preparada y esperada con ansiedad y preocupación. En esta etapa de desarrollo se sumaron colaboraciones de Uriel Estrada, Juvenal Gorriti, Roberto Pachari, Jesualdo Portugal, R. Ponce, Guillermo Vásquez, Jesús Ramos Paredes, Eduardo Masco, Luis Baldeón, Zelideth Chávez, Armando Azcuña, entre otros.

LOS TEMAS TRATADOS

En varias adiciones se trató acerca de la presencia de los púnenos en Lima, la nota inaugural sobre el tema la presentó Gustavo Ames (Edi. 4 Nov. 1994) en unos apuntes sobre la historia por escribir de Brisas del Titicaca, un tema muy tratado en esos años, dicha institución había asumido un alternativa de desarrollo muy sostenido, su crecimiento ya era imparable, participamos en esa etapa personal e institucionalmente, la revista y el Club Azángaro, fuimos también protagonistas y parte del este gran cambio junto a otros muchos púnenos que habían comprendido, que esta era la única alternativa para solidificar la presencia puneña en Lima, y así fue Brisas desde 1993 y durante 8 años, hasta los albores de este nuevo siglo, hasta convertirla en la más grande y sólida institución de residentes púnenos en Lima, donde fuimos y somos parte muy importante los azangarinos y que no tiene derecho a detenerse por enconos personales que la historia seguro que finalmente lo juzgará, y que no es motivo de esta nota.
Al respecto, en la edición N° 13 (Ag. 97) invitamos a los protagonistas aurorales para que debelen la bruma que cubría el origen de la historia de Brisas, así se publica el articulo "Referenias evidentes de la fundación de Brisas del Titicaca", escrita por Juan Carpio Mostajo, Tommy Sardón, Armando Azcuña, Miguel Biamon, Humberto Miranda, Ricardo Lenz, Salvador Guardia. Este tema fue de nuestra preocupación en las siguientes ediciones. Los artículos fueron publicados en las ediciones N° 14 (feb/94) N° 15 (Ag/98) N° 16 (Mar/99), N° 17 (Junio 2002) y N° 18 (Agosto 2003). Naturalmente que este tema ha sido muy caliente para algunos, pero aperturó una discusión intensa que ha colocado a muchas personas en alerta sobre su real protagonismo y ha desmentido a más de uno.
Los grandes temas que implican el desarrollo de Puno no han sido ajena. Sangabán, Interoceánica, contaminación del Lago, ,la heroica historia de Azángaro y sus problemas, el Runa Simi, que nos obliga a escribir correctamente el nombre de esta revista. 

Uno de los últimos esfuerzos de Aswan Qhari ha sido la publicación de El Puma Indomable, una obra de teatro de Gabino Sumarriba. 
Los años siguientes la Revista Aswan Qhari, se convierte en  digital pero ya no sigue una secuencia cotidiana, solo llega hasta la edición N° 19, sin embargo en su trayectoria de vida física, ha dejado huellas muy profundas para el conocimiento de la cultura e idiosincrasia azangarina, diversas instituciones, autores y ediciones han tomado lo publicado en la revista como datos e información.
Los diversos artículos publicados durante varias ediciones acerca de los orígenes de Brisas del Titicaca, me han servido para escribir el libro EL ORIGEN DE BRISAS DEL TITICACA Y LOS PUNEÑOS EN LIMA. Entidades 
públicas de Azángaro como el Municipio, han tomado textos de la Revista para ser publicados en su WEB.
La Enciclopedia digital Wikipedia, ha tomado varios textos de la Revista para hablar sobre la provincia de Azángaro, en especial sobre la historia de ese pueblo con información tomada de una edición publicada en 1993..... en fin grandes éxitos que han dejado huellas indelebles en la conciencia azangarina y puneña, muchos reconocimientos y alegrías ....
En este año de 2017, a 24 años de su primera aparición, no se vislumbra nueva
edición impresa, especialmente por los costos personales que significa editarla, pero aun no se pierde la esperanza de que retome una nueva edición.

OJALA SE LOGRE, MIENTRAS TANTO FELIZ ANIVERSARIO, A QUIENES LA INTEGRAN DESDE SUS INICIOS Y A SUS COLABORADORES DE SIEMPRE, en especial a Pablo y a Erick.
Bruno Medina Enríquez.



viernes, 17 de marzo de 2017

UNA NUEVA EDUCACIÓN EN PUNO????

LA EDUCACIÓN EN PUNO
VIDEO REPORTAJE DE RONALD CALCINA, SOBRE LA REALIDAD EDUCATIVA EN PUNO... EN ESPECIAL EN AZÁNGARO
 LO PUEDES VEER AQUÍ.

martes, 11 de octubre de 2016

¿DIA DE LA RAZA??

“Día de la raza”: 

524 años de exterminio, 

discriminación y resistencia

En este feriado largo con que el sistema racista
celebra el 12 de octubre, nosotros recordamos
los 524 años de genocidio y discriminación
que sufrieron los indígenas de estas tierras.
Buenos Aires, Domingo 9 de octubre 2016 | Edición del día "La Izquierda" 


Antes de que el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen cometiera
tres de los hechos más aberrantes de las primeras décadas del
siglo XX: la Semana Trágica en el Buenos Aires de 1919,
las matanzas de la Patagonia trágica  de 1921 y las masacres
 perpetradas, también en 1921, en el norte de Santa Fe por
impulso de la empresa británica La Forestal, ocurrió que
las autoridades, en un súbito rapto de exacerbada hispanofilia,
decidieron en 1917 imponer el 12 de octubre como feriado nacional
en Argentina, rotulándolo al mismo tiempo con el pomposo título
de “Día de la raza”.
(93 años después, ante la presión popular y la creciente toma de conciencia
de la tragedia indígena, el Poder Ejecutivo, en uno de sus habituales giros
oportunistas, decidió cambiarle el nombre por “Día de la diversidad cultural
americana”. Pero, eso sí, igual que en los días de Yrigoyen, manteniendo
el carácter de feriado oficial).
El 12 de octubre de 1492, cuando los europeos llegaron a estas playas para
 “descubrir” y expoliar aquello que denominaban frívolamente “nuevas tierras”,
lo que se inició en realidad fue una política sistemática de exterminio de las
 civilizaciones que estaban en estas latitudes desde siempre. Con lenguaje
 actual diríamos que lo que comenzó en esa fecha trágica y emblemática
fue un gigantesco operativo de terrorismo de Estado. Cuyo punto de partida
 se dio con los pueblos originarios del siglo XV, siguió con los afrodescendientes norteamericanos explotados y reducidos furiosamente a la servidumbre,
 y continúa en nuestros días con las preciosas vidas suprimidas por el
gatillo fácil y la tortura en el conurbano bonaerense, o con los secuestros
 y desapariciones de estudiantes en Ayotzinapa, estado de Guerrero, México,
o con la criminalización de las organizaciones sociales de Honduras y
buena parte de los demás países de América latina y el Caribe, o con los
 prolongados encarcelamientos de mapuches en Chile o con la persecución
y el asesinato de los qom, pilagá, wichí, guaraníes y otras naciones del
norte argentino que reclaman legítimamente contra el saqueo de lo que es suyo.
Y, como siempre, las víctimas de este suelo fueron convertidas en
 victimarios y denominadas “salvajes”, abriendo la eterna historia
que se viene desarrollando desde el poder para blanquear a los genocidas.

América

“América” es el nombre que los asesinos conquistadores le colocaron
al continente. Pero el líder aymara Constantino Lima Chávez, más
conocido como Takir Mamani (1933) impuso el nombre de Abya-Yala,
 difundido antes que nadie por el pueblo kuna de Panamá.
El nombre, que significa “tierra en plena madurez” o “tierra de sangre vital”,
ya es utilizado por los indígenas en sus documentos y declaraciones
juradas, porque colocar nombres foráneos a nuestras villas, ciudades
y continentes es equivalente a someter nuestra identidad a la voluntad
de nuestros invasores y sus herederos.
Takir, que es el nombre de guerra empleado en sus luchas y acciones
 políticas, fue perseguido y enviado al exilio por la dictadura de
Hugo Banzer (1971-78). A su retorno a Bolivia fundó el movimiento
Tupaj Katari en 1978.
Las cifras difieren según la fuente, pero el exterminio costó la vida de
no menos de setenta millones de seres humanos. Civilizaciones enteras,
que habían desarrollado su cultura durante siglos y sus formas de
apreciar la naturaleza y la relación humana, fueron destruidas.
El imperio de los incas, para citar simplemente un caso emblemático.
El imperio de los incas, que el francés Louis Baudin (1887-1964)
denominó “El imperio socialista de los incas”, en su libro publicado
en 1940, fue avasallado por la voracidad de los colonialistas, insaciables
 de riquezas e insaciables de sangre indígena.

Exterminio

A fines del siglo XV, según lo planteó el antropólogo brasileño
Darcy Ribeiro (Montes Claros, Minas Girais, 26 de octubre de 1922 -
Brasilia, 17 de febrero de 1997), en el momento en que los conquistadores
 europeos arribaban a estas playas, existían en el continente aproximadamente
setenta millones de indígenas.
Un siglo después, de acuerdo a la misma fuente, solo quedaban unos
 tres millones y medio, es decir hombres y mujeres que, después de
haber sufrido la autodenominada “conquista de América”, quedaron
en la indigencia, ya que no pudieron usar ni gozar de las tierras que
ellos habían ocupado desde siglos.
El exterminio de la población lugareña fue casi total, “tanto en las
 condiciones infrahumanas en las que fueron tratados los aborígenes
 -según documentó el propio Ribeiro- como por el suicidio en masa
que existió en muchas comunidades cuando visualizaban que la
 miseria y la esclavitud era su único destino”.
Nuestros padres, abuelos o bisabuelos vinieron a estas latitudes huyendo
 de la pobreza o de la persecución. No sabían que venían a asentarse
en un lugar que antes habían pertenecido a los kollas, a los aztecas,
a los pilagá, a los guaraníes, a los wichí, a los qom, a los mapuches,
a los tehuelches, a los totonacas, a los huarpes, a los matacos, a los
diaguitas, a los calchaquíes, a los sioux, a los mayas y a tantos otros
 pueblos exterminados o alejados de su tierra natal.
Tampoco hay mucha conciencia en los hijos, nietos o bisnietos de los
inmigrantes europeos sobre la injusticia cometida. Los regímenes
explotadores siempre se las han arreglado para enfrentar a pobres
contra pobres. De todos modos no puedo dejar de admitir que,
al escribir este trabajo, me embarga un sentimiento dual, quizás
esquizofrénico, porque esta nota, sin duda, está destinada a reivindicar
a los pueblos originarios. Pero, por el otro lado, no me siento tan bien,
porque pienso que a lo mejor este escrito pueda formar parte de la mala
conciencia de los blancos por los crímenes cometidos por los indígenas.
De todos modos estoy aquí y tengan la más absoluta seguridad de que
 el autor de estas líneas, hijos de inmigrantes que llegaron acá
 escapándole al genocidio de ultramar, está un millón de veces más
 cerca de los hermanos indígenas que de los blancos explotadores y
 asesinos que han cometido tantos crímenes en nombre de sus pautas
culturales que ellos consideraban superiores.

Educación y cultura

La educación escolar que exalta los exterminios y la cultura de los blancos,
especialmente el cine de Hollywood, hicieron estragos.
Los “indios”, en esa percepción maniquea, falsificada, eran los malos
 e incultos; y los blancos, muchas veces personificados por John Wayne,
eran los sacrificados idealistas que venían a difundir aquí sus formas
específicas de vidas.
Eso dice la cultura oficial. Eso dicen los historiadores del sistema.
Eso dicen los educadores oficialistas. Eso dice el cine. Eso dice la televisión.
Pero nosotros sabemos muy bien quiénes fueron los verdaderos asesinos.
Y quiénes los que cometiron los crímenes más aberrantes.
Quiero detenerme especialmente en un episodio relativamente reciente,
pero que es el símbolo de todos los genocidios, de antes y de ahora.
Me estoy refiriendo a lo que la historiografía oficial argentina conoce
como “conquista del desierto” y que tuvo como jefe visible al general
Julio A. Roca. En julio de 1878, al hacerse cargo del Ministerio de
Guerra y Marina, Roca puso en marcha su plan de exterminio.
Roca estaba dispuesto a terminar con la población indígena del sur
(“los infieles”, como los denominaban, en esa época), para afirmar
lo que él llamó “la soberanía nacional”.
En ese mismo mes, en julio del 78, cada comandante de frontera recibió
 la orden de invadir las tierras de los indígenas.
Y Roca usó una palabra que, medio siglo después, utilizarían los nazis:
hay que emprender rápidamente una “campaña de limpieza”.
 La higiénica orden tenía como objetivo avanzar con prontitud hasta
la línea del Río Negro y, en lo posible, no dejar a nadie con vida.
En una carta que, en esos días, Roca le mandó a Adolfo Alsina, su
antecesor en el cargo, hablaba del “éxito de la campaña” y se vanagloriaba
 de que lo que él denominaba “fuerzas nacionales” pudieron “eliminar
al grueso de los contingentes indios y a sus principales caciques”.
Roca personalmente comandó la matanza. Fueron asesinados miles
de indígenas, entre ellos ancianos, mujeres y niños. Y el objetivo que
 perseguían lo lograron con creces, incorporando al “dominio soberano
 y efectivo de la Nación” una superficie territorial de 15.000 leguas,
contenida entre la antigua y nueva frontera que, en ese momento,
alcanzaba la margen septentrional de los ríos Negro y Neuquén.
Roca, sin embargo, no quedó satisfecho con este primer avance y
cuando asumió la presidencia de la República en 1880, emprendió
 nuevas operaciones de exterminio. El objetivo, nuevamente, era
 “limpiar la región”. Y para eso facultó a su Ministro de Guerra,
general Benjamín Victorica, a seguir matando indígenas sin miramientos.
La etapa final de la cacería se desarrolló en el corazón de la Patagonia.
 La heroica resistencia indígena no fue suficiente y la desproporción
de fuerzas y de organización militar coadyuvaron en el resultado final.
En 1883, cinco años después de que Roca iniciara su sangriento periplo,
todavía vagaban por ese territorio algunas tribus rebeldes reunidas
 bajo el mando del cacique Sayhueque. Para acabar definitivamente
con ellos, el gobernador de la Patagonia y su guarnición, general
Lorenzo Wintter, emprendió otra campaña de aniquilamiento que
se desarrolló entre 1883 y comienzos de 1885.
En esta última campaña dieron muerte a unos 3.700 indígenas combatientes
y a un número muy alto y no determinado de integrantes de las tribus.
El general Wintter (1842-1915, de origen alemán), en su informe al
general Roca, anunció: "Me es altamente satisfactorio y cábeme el honor
 de manifestar al Superior Gobierno y al país, que ha desaparecido
para siempre en el Sud de la República toda limitación fronteriza c
ontra el salvaje”.
El régimen expoliador estaba eufórico por la sangre derramada.
Y se refregaron las manos los terratenientes que incorporaron a
sus posesiones aquellos suelos arrancados a los indígenas.
(Nuestro querido Osvaldo Bayer estudió in extenso de qué modos
 esos despojos originaron la Sociedad Rural encabezada por la
familia Martínez de Hoz).

Genocidas de Roca a Videla

Roca y los suyos respiraron tranquilos. La oligarquía comenzó a hacer
 grandes negocios, catapultando a la Argentina ganadera y agroexportadora.
Y entonces fue cuando decidieron abrir la inmigración, suponiendo
que los pobres de Europa iban a convertirse aquí en una mano de
obra mucho más dócil que la de los indios y gauchos indómitos.
Pero se equivocaron, porque aquellos inmigrantes europeos, que traían
 las ideas revolucionarias de sus países de origen, se inclinaron también
 por la desobediencia y la búsqueda de justicia.
Entonces empezaron otras luchas y otras confrontaciones, la del
proletariado anarquista y socialista, que generó otros instrumentos
represivos como la Ley de Residencia, que en 1902 impulsó el
presidente Roca bajo inspiración del novelista y senador Miguel Cané (1851-1915).
Cien años después, en 1978, otra dictadura genocida, la del general
Jorge Rafael Videla, resolvió celebrar el centenario de aquella
 matanza que volvió a ser denominada como “Campaña del desierto”•
Videla celebrando a Roca es un poco el símbolo de la unidad de
los genocidas de distintas épocas en una Argentina que, parafraseando
al escritor peruano Ciro Alegría (1909-1967), siempre “fue ancha y ajena”.
Boleslao Lewin (Lodz, Polonia, 1909 - Buenos Aires, 1988), escritor
e investigador judío que se radicó en la Argentina huyendo de los
pogromos de su tierra natal, rápidamente se identificó con la tragedia
 indígena y, a principios de la década del 40 (cuando sus familiares
y compañeros eran exterminados por los nazis en Europa), publicó aquí
 su monumental biografía de Túpac Amaru, en la que documentó
de qué modo el imperio socialista de los incas fue avasallado
por la criminalidad de los godos, ávidos de riquezas y de sangre india.
Por eso levantamos las banderas de los dos rebeldes que se llamaron
 Túpac Amaru, el del siglo XVI, que fuera asesinado en la Plaza del
Cuzco por las huestes del virrey Toledo. Y el del siglo XVIII,
que nació con el nombre de José Gabriel Condorcanquui y que,
después de liderar uno de los levantamientos más sublimes de la
historia de la humanidad, fue asesinado también en El Cuzco
junto a su fanilia. Las banderas revolucionarias de Túpac Amaru
 son las nuestras.

Recuerdo

Hoy, en este feriado largo con que el sistema racista celebra el 12 de octubre,
 nosotros recordamos los 524 años de genocidio y discriminación que
 sufrieron los indígenas de estas tierras.
Sus luchas actuales, por la memoria de lo que pasó y por las humillaciones
y exterminios que siguen sufriendo hoy, son también de los luchadores
actuales que están enfrentando el terrorismo neoliberal macrista.
Hermanos aborígenes. Hermanos de los pueblos originarios.
Este hermano, este hijo de inmigrantes judíos que escaparon a
quí por otros exterminios, los saluda.