NUESTRA BIENVENIDA

Tu amigo Bruno Medina Enríquez, Director de la Revista ASWAN QHARI, te da la bienvenida para que juntos construyamos los enlaces que nos ayudan a revalorar nuestra cultura y auspiciar un futuro promisorio, en la búsqueda de alcanzar el Sumac Causay, que nos hará libres en una nueva sociedad!!!



martes, 28 de marzo de 2017


BREVE HISTORIA DE LA REVISTA ASWAN QHARI

ANTECEDENTES
En una de las primeras ediciones de la revista se hizo referencia que la presencia azangarina en lima data de los años 50 a 60, cuando se formó el Centro Social Azángaro cuyos casi eternos dirigentes fueron Ricardo Mandujano, Jacinto Torres y Antonio Valencia, por nombrar solo a tres. Esta Institución desapareció cuando Brisas del Titicaca casi desaparece. Año 1978, en que se elige al último Presidente de esta institición, el azangarino Arnaldo Uribe Enríquez, luego de ello la institución azangarina de residentes azangarinos en Lima deja de activar, desaparece como tal,  y los azangarinos se alejan de sus cotidianas relaciones institucionales, hasta esperar nuevos tiempos.

Un nuevo grupo de personas se reúnen en 1986, el 14 de agosto, y fundan el Club Cultural Azángaro, es elegida Presidenta una de las promotoras Orietta Murillo, era el año del 400 aniversario de la fundación española de Azángaro, gran motivo. Este grupo inicia sus actividades, instituyendo algunas tradiciones que hace tiempo habían sido olvidadas entre los azangarinos, el almuerzo de confraternidad del 15 de agosto, el Bautizo de la Guagua, el paseo de Carnaval (las distancias no permitían repetir el Chiuchico, como se hacía antes) y el homenaje a la Madre. Esta labor fue continuada en las presidencias de Hugo Espinoza, Hernán Rondón y Teresa Enríquez, quienes promovieron la presencia azangarina con un sin número de actividades culturales y sociales, se participa en el certamen Flor Regional ostentando la presencia de dos flores regionales en el certamen que a nivel nacional se realiza, se logra la personería jurídica de la institución. En lo que respecta a las ediciones, hay que considerar que durante esas gestiones fueron editados 4 boletines institucionales.
A fines de 1991, se hacía necesario la presencia de nuevas generaciones de azangarinos, por ello fuimos invitados a participar en el Club un grupo de jóvenes, que pertenecíamos a la también desaparecida Asociación Provincial Azángaro varios de ellos fuimos incorporados al Consejo Directivo de Teresa Enríquez, quien no concluye su periodo de gestión institucional como Presidenta y como lo dispone el Estatuto institucional quien asume la presidencia es Bruno Medina Enríquez, que hasta entonces ejercia la responsabilidad de la Vicepresidencia.

LA ALTERNATIVA

El grupo incorporado plenamente en 1992 atrae mayor cantidad de personas, llegan con muchas ganas de trabajar por el Club y por Azángaro, lo que permite hasta la fecha un desarrollo muy sostenido de la Institución, el cambio generacional le dio un valor agregado, ejemplo que años después, es seguido en Brisas del Titicaca, donde también se promueve un cambio trascendental en su proyección al crecimiento.
En agosto de 1992, la presidencia a cargo de Bruno Medina Enriquez, lanza la propuesta: hay que celebrar el 15 de agosto con una imagen de la Virgen de la Asunción e instituir la Fiesta Patronal como en el pueblo, así se nace aun humildemente, con 80 personas presentes en esa primera ocasión, pero al fin, a la fecha es una de las más importantes entre las fiestas patronales de residentes púnenos en Lima.

La edición conmemorativa de los diez años salió en Agosto del 2003, lo que ha significado un logro muy positivo para una revista con las características de Aswan Qhari, que tambien la presentamos via internet por medio de esta página, que está a tu servicio.

NACE LA REVISTA
Verano de 1993, en un conversación de Café, Bruno Medina Enríquez y Pablo Condori Charca, jovenes dirigentes del Cub Cultural Azángaro, rememoran su amistad de antaño,, recuerdan a la Tierra Procer, sugieren cómo haer conocer las tradiciones y de la riquísima y heróica historia de su pueblo,  hablan de editar un boletín o una revista como medio de comunicación y convocatoria, pero eso es facil... sin embargo era necesario prepararla para fines de febrero, se acercaba el Paseo de Carnaval, es urgente, había que hacerlo a como de lugar, se trabaja el diseño a mano alzada, se recopilan algunos materiales para su publicación, días después de estos preliminares esfuerzos,  por la calle vieron pasar a Erick Zubieta Andrade, hacía más de 20 años no era habido, -ni lo habiamos visto al amigo desde que salimos de la tierra-, se le plantea el tema, le interesa con mucha vehemencia y promete colaborar, él es que realiza con los dibujos, diseños, apostillas, crea un logotipo inicial que enlas siguientes ediciones es modificado por él mismo, se busca financiamiento para comprar los materiales e insumos, se suman en el financiamiento minimo con 10 soles por lo menos Fermín Jiménez, Rolando Medina y César Vallejo, el saldo lo cubre la economía del Club. Dias antes se trabaja de amanecida, así llega el 29 de febrero de 1993,  día del paseo a Naña, paseo de carnaval que se acostumbraba realizar al fundo de los hermanos Pio, Oscar y Victoria Aparicio Cabrera, aun estaba viva la mamá de ellos, y es ese dia feliz en que sale a luz el N° 1 de Aswan K'ari y es presentada a los azangarinos en formato pequeño y edición rústica dicen: hecho a mano.
Se edita el N° 2 en mayo de 1993 hasta aquí financiada por el Club.
La revista N° 3 es preparada para el 15 de agosto, ahora con mejor presentación carátula a dos colores, se amplia a más páginas, para entonces ya había llegado a Arequipa y Azángaro en el Diario Los Andes de Puno se publican notas muy significativas sobre ella; a la plana de redactores se suma los Susurros a la Hora del Chairo, también Hernan Rondón y Gustavo Ames con notas amenas, Mauro Paredes desde Arequipa con temas de la tierra, Severo Castillo con temas de historia, se apertura la página centras de danzas, la sección de poesía y la Galería Aswan Qhari.
La edición N° 4 sale en noviembre, había sido prevista su edición cada cuatro meses.
El N° 5 sale el 15 de febrero, desde Azángaro se sumana a la Edición como colaboradores Odón Cardenas Maita y Antonio rodriguez, asi como otros colaboradores que aportan con artículos como Arnaldo Uribe, Orietta Murillo y tomás Paredes.El N° 6, sale a luz en mayo del 94, es el Año del centenario de Lisandro Luna, se le realiza un homenaje, asi como se organiza un homenaje a Leonel Velarde, el  autyor del Obelisco de Azángaro y de la Fachada del Templo de Oro...  José Luis Luna es un nuevo colaborador y así continúan las siguientes con una secuencia trimestral
Las ediciones N° 7 del mes de agosto y la edición N° 8 de noviembre de ese año, en el mismo formato pequeño, con el membrete del Club Cultural Azángaro, pero esta últimas ediciones ya con su propio financiamiento, o el financimiento personal a fin de no gravar los fondos del Club.

CON LOS PANTALONES LARGOS
La presencia de Aswan Qhari Trascendió las fronteras del Club, y ello obligó a ampliar la temática de su contenido, y los materiles y temas a tratar, los cierto es que, para cada actividad que realizaba, era motivo de una nueva edición, creció en difusión, cantidad de lectores, como de críticos es natural.
Paralelamente la actividad institucional fue elevada, las fiestas patronales del 15 de Agosto se tornaban en masivas asistían más de 600 personas, habíamos participado en esos días (1993) en el Festival de Comida Puneña organizada por Brisas del Titicaca, por nuestra parte el 24 de junio de 1994 inauguramos el PRIMER FESTIVAL DEL CHAYRO¸ que hoy goza de gran prestigio. Se inició la elebraciones de la "Festividad del Machu Niño", con la colaboración de algunas amigas, para la adquisición de la imagen del Niño Jesús".

Junto a otras instituciones de púneños en 1993, personalmente  promovimos un Comité Coordinador de Instituciones Puneñas, (una especie de Ferderación de Instituciones Puneñas que agrupaba a 13 instituciones provinciales , distritales, asi como la ACBT el CDP y la ACFP).
En el año 94 se realizó un nuevo Festival de la Comida, en Agosto de ese año  un Foro sobre la Hidroeléctrica de San Gabán, con la presencia del Ministro de Energía de entonces, en Noviembre se realizó un masivo Pasacalle que concluyó en la Concha acustica del Campo de Marte, posteriormente una feria de Alacitas, en tanto que asumía personalmente la Presidente del
Club Cultural Azángaro, también lo era del Comité Coordinador de Instituciones Puneñas. aunque sobre este tema debemos decir que  lamentablemente quienes nos siguieron en la dirección (Presidencia) de la Coordinadora, no supieron asumir los retos de mantenerla vigente, el Presidente elegido que lo era tamien de la Asociación Unión Juli, Uriel Estrada Pezo, no asumió la Presidencia a cabalidad, muy a pesar que se le habia dejado ya algunas tareas programadas, como por ejemplo el "Proyeto de Estatuto institucional" que le daría los visos de formalidad institucional, así como la opción de inscribirse en Registros Públicos; sin embargo abandonó las reuniones que se realizaban, no programó ni ejeutó ninguna actividad, más le hizo caso al sabotaje que "algunos asociados" de Brisas del Titicaca le imprimieron al asunto de la "Coordinadora", so pretexto de ser "una competencia al Brisas", en días que dicha institución tambien asumió un reto en favor de su crecimiento. en fin  eso es otra cosa, es otra historia. A cambio las relaciones con la Asociación Central Folklórica Puno se solidificaron.
La presencia de la revista en el ambiente puneño en Lima, así como su presencia en Arequipa Puno y Tacna había madurado. Adolfo Huirse Cairo, un gran amigo y conocido periodista puneño, conspicuo crítico en este campo donde nos habíamos metido sin ser profesionales en el tema periodístico, nos planteó un reto: ES HORA QUE ASWAN QHARI SE PONGA LOS PANTALONES LARGOS, Gran mensaje, el Comité Editor lo asume, para ello logra mayor financiamiento que realmente no cubre su costo, lo cubre la economía personal, así aun sale la edición N° 9 (feb.1995) con mejor presentación, en tamaño A4, carátula a todo color, mayor cantidad de páginas y ejemplares, un suplemento especial con un cuento puneño de R. Ponce.
Es cierto, era necesario dar el cualitativo y el reto de Adolfo Huirse fue cumplido.
Así en ese formato mayor fueron editados los N° 10 (Ag.95), N° 11 (Nov. 95), N° 12 (Ag. 96). Los que escribían en l a revista se mantenían, con temas ya no solo de Azángaro sino de todo el departamento, a lo que se sumó la página del Chasqui, muy comentada, cada edición era preparada y esperada con ansiedad y preocupación. En esta etapa de desarrollo se sumaron colaboraciones de Uriel Estrada, Juvenal Gorriti, Roberto Pachari, Jesualdo Portugal, R. Ponce, Guillermo Vásquez, Jesús Ramos Paredes, Eduardo Masco, Luis Baldeón, Zelideth Chávez, Armando Azcuña, entre otros.

LOS TEMAS TRATADOS

En varias adiciones se trató acerca de la presencia de los púnenos en Lima, la nota inaugural sobre el tema la presentó Gustavo Ames (Edi. 4 Nov. 1994) en unos apuntes sobre la historia por escribir de Brisas del Titicaca, un tema muy tratado en esos años, dicha institución había asumido un alternativa de desarrollo muy sostenido, su crecimiento ya era imparable, participamos en esa etapa personal e institucionalmente, la revista y el Club Azángaro, fuimos también protagonistas y parte del este gran cambio junto a otros muchos púnenos que habían comprendido, que esta era la única alternativa para solidificar la presencia puneña en Lima, y así fue Brisas desde 1993 y durante 8 años, hasta los albores de este nuevo siglo, hasta convertirla en la más grande y sólida institución de residentes púnenos en Lima, donde fuimos y somos parte muy importante los azangarinos y que no tiene derecho a detenerse por enconos personales que la historia seguro que finalmente lo juzgará, y que no es motivo de esta nota.
Al respecto, en la edición N° 13 (Ag. 97) invitamos a los protagonistas aurorales para que debelen la bruma que cubría el origen de la historia de Brisas, así se publica el articulo "Referenias evidentes de la fundación de Brisas del Titicaca", escrita por Juan Carpio Mostajo, Tommy Sardón, Armando Azcuña, Miguel Biamon, Humberto Miranda, Ricardo Lenz, Salvador Guardia. Este tema fue de nuestra preocupación en las siguientes ediciones. Los artículos fueron publicados en las ediciones N° 14 (feb/94) N° 15 (Ag/98) N° 16 (Mar/99), N° 17 (Junio 2002) y N° 18 (Agosto 2003). Naturalmente que este tema ha sido muy caliente para algunos, pero aperturó una discusión intensa que ha colocado a muchas personas en alerta sobre su real protagonismo y ha desmentido a más de uno.
Los grandes temas que implican el desarrollo de Puno no han sido ajena. Sangabán, Interoceánica, contaminación del Lago, ,la heroica historia de Azángaro y sus problemas, el Runa Simi, que nos obliga a escribir correctamente el nombre de esta revista. 

Uno de los últimos esfuerzos de Aswan Qhari ha sido la publicación de El Puma Indomable, una obra de teatro de Gabino Sumarriba. 
Los años siguientes la Revista Aswan Qhari, se convierte en  digital pero ya no sigue una secuencia cotidiana, solo llega hasta la edición N° 19, sin embargo en su trayectoria de vida física, ha dejado huellas muy profundas para el conocimiento de la cultura e idiosincrasia azangarina, diversas instituciones, autores y ediciones han tomado lo publicado en la revista como datos e información.
Los diversos artículos publicados durante varias ediciones acerca de los orígenes de Brisas del Titicaca, me han servido para escribir el libro EL ORIGEN DE BRISAS DEL TITICACA Y LOS PUNEÑOS EN LIMA. Entidades 
públicas de Azángaro como el Municipio, han tomado textos de la Revista para ser publicados en su WEB.
La Enciclopedia digital Wikipedia, ha tomado varios textos de la Revista para hablar sobre la provincia de Azángaro, en especial sobre la historia de ese pueblo con información tomada de una edición publicada en 1993..... en fin grandes éxitos que han dejado huellas indelebles en la conciencia azangarina y puneña, muchos reconocimientos y alegrías ....
En este año de 2017, a 24 años de su primera aparición, no se vislumbra nueva
edición impresa, especialmente por los costos personales que significa editarla, pero aun no se pierde la esperanza de que retome una nueva edición.

OJALA SE LOGRE, MIENTRAS TANTO FELIZ ANIVERSARIO, A QUIENES LA INTEGRAN DESDE SUS INICIOS Y A SUS COLABORADORES DE SIEMPRE, en especial a Pablo y a Erick.
Bruno Medina Enríquez.



viernes, 17 de marzo de 2017

UNA NUEVA EDUCACIÓN EN PUNO????

LA EDUCACIÓN EN PUNO
VIDEO REPORTAJE DE RONALD CALCINA, SOBRE LA REALIDAD EDUCATIVA EN PUNO... EN ESPECIAL EN AZÁNGARO
 LO PUEDES VEER AQUÍ.

martes, 11 de octubre de 2016

¿DIA DE LA RAZA??

“Día de la raza”: 

524 años de exterminio, 

discriminación y resistencia

En este feriado largo con que el sistema racista
celebra el 12 de octubre, nosotros recordamos
los 524 años de genocidio y discriminación
que sufrieron los indígenas de estas tierras.
Buenos Aires, Domingo 9 de octubre 2016 | Edición del día "La Izquierda" 


Antes de que el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen cometiera
tres de los hechos más aberrantes de las primeras décadas del
siglo XX: la Semana Trágica en el Buenos Aires de 1919,
las matanzas de la Patagonia trágica  de 1921 y las masacres
 perpetradas, también en 1921, en el norte de Santa Fe por
impulso de la empresa británica La Forestal, ocurrió que
las autoridades, en un súbito rapto de exacerbada hispanofilia,
decidieron en 1917 imponer el 12 de octubre como feriado nacional
en Argentina, rotulándolo al mismo tiempo con el pomposo título
de “Día de la raza”.
(93 años después, ante la presión popular y la creciente toma de conciencia
de la tragedia indígena, el Poder Ejecutivo, en uno de sus habituales giros
oportunistas, decidió cambiarle el nombre por “Día de la diversidad cultural
americana”. Pero, eso sí, igual que en los días de Yrigoyen, manteniendo
el carácter de feriado oficial).
El 12 de octubre de 1492, cuando los europeos llegaron a estas playas para
 “descubrir” y expoliar aquello que denominaban frívolamente “nuevas tierras”,
lo que se inició en realidad fue una política sistemática de exterminio de las
 civilizaciones que estaban en estas latitudes desde siempre. Con lenguaje
 actual diríamos que lo que comenzó en esa fecha trágica y emblemática
fue un gigantesco operativo de terrorismo de Estado. Cuyo punto de partida
 se dio con los pueblos originarios del siglo XV, siguió con los afrodescendientes norteamericanos explotados y reducidos furiosamente a la servidumbre,
 y continúa en nuestros días con las preciosas vidas suprimidas por el
gatillo fácil y la tortura en el conurbano bonaerense, o con los secuestros
 y desapariciones de estudiantes en Ayotzinapa, estado de Guerrero, México,
o con la criminalización de las organizaciones sociales de Honduras y
buena parte de los demás países de América latina y el Caribe, o con los
 prolongados encarcelamientos de mapuches en Chile o con la persecución
y el asesinato de los qom, pilagá, wichí, guaraníes y otras naciones del
norte argentino que reclaman legítimamente contra el saqueo de lo que es suyo.
Y, como siempre, las víctimas de este suelo fueron convertidas en
 victimarios y denominadas “salvajes”, abriendo la eterna historia
que se viene desarrollando desde el poder para blanquear a los genocidas.

América

“América” es el nombre que los asesinos conquistadores le colocaron
al continente. Pero el líder aymara Constantino Lima Chávez, más
conocido como Takir Mamani (1933) impuso el nombre de Abya-Yala,
 difundido antes que nadie por el pueblo kuna de Panamá.
El nombre, que significa “tierra en plena madurez” o “tierra de sangre vital”,
ya es utilizado por los indígenas en sus documentos y declaraciones
juradas, porque colocar nombres foráneos a nuestras villas, ciudades
y continentes es equivalente a someter nuestra identidad a la voluntad
de nuestros invasores y sus herederos.
Takir, que es el nombre de guerra empleado en sus luchas y acciones
 políticas, fue perseguido y enviado al exilio por la dictadura de
Hugo Banzer (1971-78). A su retorno a Bolivia fundó el movimiento
Tupaj Katari en 1978.
Las cifras difieren según la fuente, pero el exterminio costó la vida de
no menos de setenta millones de seres humanos. Civilizaciones enteras,
que habían desarrollado su cultura durante siglos y sus formas de
apreciar la naturaleza y la relación humana, fueron destruidas.
El imperio de los incas, para citar simplemente un caso emblemático.
El imperio de los incas, que el francés Louis Baudin (1887-1964)
denominó “El imperio socialista de los incas”, en su libro publicado
en 1940, fue avasallado por la voracidad de los colonialistas, insaciables
 de riquezas e insaciables de sangre indígena.

Exterminio

A fines del siglo XV, según lo planteó el antropólogo brasileño
Darcy Ribeiro (Montes Claros, Minas Girais, 26 de octubre de 1922 -
Brasilia, 17 de febrero de 1997), en el momento en que los conquistadores
 europeos arribaban a estas playas, existían en el continente aproximadamente
setenta millones de indígenas.
Un siglo después, de acuerdo a la misma fuente, solo quedaban unos
 tres millones y medio, es decir hombres y mujeres que, después de
haber sufrido la autodenominada “conquista de América”, quedaron
en la indigencia, ya que no pudieron usar ni gozar de las tierras que
ellos habían ocupado desde siglos.
El exterminio de la población lugareña fue casi total, “tanto en las
 condiciones infrahumanas en las que fueron tratados los aborígenes
 -según documentó el propio Ribeiro- como por el suicidio en masa
que existió en muchas comunidades cuando visualizaban que la
 miseria y la esclavitud era su único destino”.
Nuestros padres, abuelos o bisabuelos vinieron a estas latitudes huyendo
 de la pobreza o de la persecución. No sabían que venían a asentarse
en un lugar que antes habían pertenecido a los kollas, a los aztecas,
a los pilagá, a los guaraníes, a los wichí, a los qom, a los mapuches,
a los tehuelches, a los totonacas, a los huarpes, a los matacos, a los
diaguitas, a los calchaquíes, a los sioux, a los mayas y a tantos otros
 pueblos exterminados o alejados de su tierra natal.
Tampoco hay mucha conciencia en los hijos, nietos o bisnietos de los
inmigrantes europeos sobre la injusticia cometida. Los regímenes
explotadores siempre se las han arreglado para enfrentar a pobres
contra pobres. De todos modos no puedo dejar de admitir que,
al escribir este trabajo, me embarga un sentimiento dual, quizás
esquizofrénico, porque esta nota, sin duda, está destinada a reivindicar
a los pueblos originarios. Pero, por el otro lado, no me siento tan bien,
porque pienso que a lo mejor este escrito pueda formar parte de la mala
conciencia de los blancos por los crímenes cometidos por los indígenas.
De todos modos estoy aquí y tengan la más absoluta seguridad de que
 el autor de estas líneas, hijos de inmigrantes que llegaron acá
 escapándole al genocidio de ultramar, está un millón de veces más
 cerca de los hermanos indígenas que de los blancos explotadores y
 asesinos que han cometido tantos crímenes en nombre de sus pautas
culturales que ellos consideraban superiores.

Educación y cultura

La educación escolar que exalta los exterminios y la cultura de los blancos,
especialmente el cine de Hollywood, hicieron estragos.
Los “indios”, en esa percepción maniquea, falsificada, eran los malos
 e incultos; y los blancos, muchas veces personificados por John Wayne,
eran los sacrificados idealistas que venían a difundir aquí sus formas
específicas de vidas.
Eso dice la cultura oficial. Eso dicen los historiadores del sistema.
Eso dicen los educadores oficialistas. Eso dice el cine. Eso dice la televisión.
Pero nosotros sabemos muy bien quiénes fueron los verdaderos asesinos.
Y quiénes los que cometiron los crímenes más aberrantes.
Quiero detenerme especialmente en un episodio relativamente reciente,
pero que es el símbolo de todos los genocidios, de antes y de ahora.
Me estoy refiriendo a lo que la historiografía oficial argentina conoce
como “conquista del desierto” y que tuvo como jefe visible al general
Julio A. Roca. En julio de 1878, al hacerse cargo del Ministerio de
Guerra y Marina, Roca puso en marcha su plan de exterminio.
Roca estaba dispuesto a terminar con la población indígena del sur
(“los infieles”, como los denominaban, en esa época), para afirmar
lo que él llamó “la soberanía nacional”.
En ese mismo mes, en julio del 78, cada comandante de frontera recibió
 la orden de invadir las tierras de los indígenas.
Y Roca usó una palabra que, medio siglo después, utilizarían los nazis:
hay que emprender rápidamente una “campaña de limpieza”.
 La higiénica orden tenía como objetivo avanzar con prontitud hasta
la línea del Río Negro y, en lo posible, no dejar a nadie con vida.
En una carta que, en esos días, Roca le mandó a Adolfo Alsina, su
antecesor en el cargo, hablaba del “éxito de la campaña” y se vanagloriaba
 de que lo que él denominaba “fuerzas nacionales” pudieron “eliminar
al grueso de los contingentes indios y a sus principales caciques”.
Roca personalmente comandó la matanza. Fueron asesinados miles
de indígenas, entre ellos ancianos, mujeres y niños. Y el objetivo que
 perseguían lo lograron con creces, incorporando al “dominio soberano
 y efectivo de la Nación” una superficie territorial de 15.000 leguas,
contenida entre la antigua y nueva frontera que, en ese momento,
alcanzaba la margen septentrional de los ríos Negro y Neuquén.
Roca, sin embargo, no quedó satisfecho con este primer avance y
cuando asumió la presidencia de la República en 1880, emprendió
 nuevas operaciones de exterminio. El objetivo, nuevamente, era
 “limpiar la región”. Y para eso facultó a su Ministro de Guerra,
general Benjamín Victorica, a seguir matando indígenas sin miramientos.
La etapa final de la cacería se desarrolló en el corazón de la Patagonia.
 La heroica resistencia indígena no fue suficiente y la desproporción
de fuerzas y de organización militar coadyuvaron en el resultado final.
En 1883, cinco años después de que Roca iniciara su sangriento periplo,
todavía vagaban por ese territorio algunas tribus rebeldes reunidas
 bajo el mando del cacique Sayhueque. Para acabar definitivamente
con ellos, el gobernador de la Patagonia y su guarnición, general
Lorenzo Wintter, emprendió otra campaña de aniquilamiento que
se desarrolló entre 1883 y comienzos de 1885.
En esta última campaña dieron muerte a unos 3.700 indígenas combatientes
y a un número muy alto y no determinado de integrantes de las tribus.
El general Wintter (1842-1915, de origen alemán), en su informe al
general Roca, anunció: "Me es altamente satisfactorio y cábeme el honor
 de manifestar al Superior Gobierno y al país, que ha desaparecido
para siempre en el Sud de la República toda limitación fronteriza c
ontra el salvaje”.
El régimen expoliador estaba eufórico por la sangre derramada.
Y se refregaron las manos los terratenientes que incorporaron a
sus posesiones aquellos suelos arrancados a los indígenas.
(Nuestro querido Osvaldo Bayer estudió in extenso de qué modos
 esos despojos originaron la Sociedad Rural encabezada por la
familia Martínez de Hoz).

Genocidas de Roca a Videla

Roca y los suyos respiraron tranquilos. La oligarquía comenzó a hacer
 grandes negocios, catapultando a la Argentina ganadera y agroexportadora.
Y entonces fue cuando decidieron abrir la inmigración, suponiendo
que los pobres de Europa iban a convertirse aquí en una mano de
obra mucho más dócil que la de los indios y gauchos indómitos.
Pero se equivocaron, porque aquellos inmigrantes europeos, que traían
 las ideas revolucionarias de sus países de origen, se inclinaron también
 por la desobediencia y la búsqueda de justicia.
Entonces empezaron otras luchas y otras confrontaciones, la del
proletariado anarquista y socialista, que generó otros instrumentos
represivos como la Ley de Residencia, que en 1902 impulsó el
presidente Roca bajo inspiración del novelista y senador Miguel Cané (1851-1915).
Cien años después, en 1978, otra dictadura genocida, la del general
Jorge Rafael Videla, resolvió celebrar el centenario de aquella
 matanza que volvió a ser denominada como “Campaña del desierto”•
Videla celebrando a Roca es un poco el símbolo de la unidad de
los genocidas de distintas épocas en una Argentina que, parafraseando
al escritor peruano Ciro Alegría (1909-1967), siempre “fue ancha y ajena”.
Boleslao Lewin (Lodz, Polonia, 1909 - Buenos Aires, 1988), escritor
e investigador judío que se radicó en la Argentina huyendo de los
pogromos de su tierra natal, rápidamente se identificó con la tragedia
 indígena y, a principios de la década del 40 (cuando sus familiares
y compañeros eran exterminados por los nazis en Europa), publicó aquí
 su monumental biografía de Túpac Amaru, en la que documentó
de qué modo el imperio socialista de los incas fue avasallado
por la criminalidad de los godos, ávidos de riquezas y de sangre india.
Por eso levantamos las banderas de los dos rebeldes que se llamaron
 Túpac Amaru, el del siglo XVI, que fuera asesinado en la Plaza del
Cuzco por las huestes del virrey Toledo. Y el del siglo XVIII,
que nació con el nombre de José Gabriel Condorcanquui y que,
después de liderar uno de los levantamientos más sublimes de la
historia de la humanidad, fue asesinado también en El Cuzco
junto a su fanilia. Las banderas revolucionarias de Túpac Amaru
 son las nuestras.

Recuerdo

Hoy, en este feriado largo con que el sistema racista celebra el 12 de octubre,
 nosotros recordamos los 524 años de genocidio y discriminación que
 sufrieron los indígenas de estas tierras.
Sus luchas actuales, por la memoria de lo que pasó y por las humillaciones
y exterminios que siguen sufriendo hoy, son también de los luchadores
actuales que están enfrentando el terrorismo neoliberal macrista.
Hermanos aborígenes. Hermanos de los pueblos originarios.
Este hermano, este hijo de inmigrantes judíos que escaparon a
quí por otros exterminios, los saluda.

jueves, 17 de marzo de 2016

Requiem por el templo de Tintiri

Requiem por el templo de Tintiri

(José Luis Ayala
Publicado en el diario Lso andes de Puno : 06 de marzo 2016



El lamentable derrumbe de una de las torres del templo de Tintiri es de absoluta responsabilidad del Estado Peruano. Pero la pregunta que emerge del fondo de los hechos es: ¿Existe acaso el Estado Peruano? Sí, pero para acosar a la gran mayoría de ciudadanos que sobreviven en medio de una realidad sórdida y dolorosa. No, al haber limitado sus funciones para beneficiar a quienes llegaron al poder desde la nefasta administración de Alberto Fujimori Fujimori. En otras palabras, el neoliberalismo impuesto desde una Constitución apócrifa, participación de transnacionales y la CONFIEP, han destruido al Estado Peruano.
Entonces, se trata de la ausencia de una política cultural e inexistentes acciones para proteger el patrimonio cultural. El Ministerio de Cultura es un ente burocrático anodino. No tiene capacidad ni autoridad para exigir que se realicen las mínimas acciones para impedir la depredación del patrimonio cultural. Todo estaba anunciado y previsto, ahora solo falta que haya tres derrumbes más para que el templo de Tintiri desaparezca. Lamentablemente eso ocurrirá y nada podrá impedir que el templo milenario, un día no lejano, sea solo escombros.
¿Cuántos templos y capillas han desaparecido en el Perú durante los últimos cien años? No hay estadísticas. ¿Cuántos retablos, pinturas, esculturas y campanas han sido sistemáticamente sustraídos? Nadie sabe nada. ¿Cuántos libros antiguos e incunables han sido robados de los templos y capillas? ¿Dónde están las campanas de la torre del templo Santiago de Huancané? Mucha gente que sabía ha muerto, pero ese hecho no se ha borrado de la memoria social.
En efecto, al lado izquierdo del frontis del templo Santiago de Huancané, hacia 1650, se terminó de construir una torre de más de veinte metros de altura que albergaba una campana grande llamada María Angola. Pero además había otras tres pequeñas que acompañaban en los tañidos que conocía la población hasta la desaparición de las cuatro campanas. En vez de la antigua torre, curas norteamericanos mandaron a construir dos torres asimétricas, deformes y sin ninguna armonía ni proporción de volúmenes en relación al frontis y sólido arquitectónico cuerpo del templo Santiago.
Pero no solo eso, sino que antes se ordenó la destrucción de la capilla situada en la esquina de la calle Lima con la Plaza de Armas. También desaparecieron las cuatro campanas pequeñas de la torre; el terreno adyacente fue invadido por un vecino que oficiaba de tinterillo, quien amplió el área de su vivienda de modo que el material de la torre sirvió para construir las paredes. ¿Quién ordenó destruir la torre del templo Santiago de Huancané? ¿A dónde fueron a parar las campanas? El terreno de la capilla fue convertido en un salón de proyección de películas, conferencias y centro de adoctrinamiento de niños para convertirlos sistemáticamente en cristianos dóciles, obedientes y sumisos.
La campana llamada María Angola de Huancané era administrada por un anciano de apellido Parodi, quien conservaba una serie de partituras para las diferentes formas y modos de tocar la campana principal acompañada de otras tres. De modo que los acontecimientos sociales eran transmitidos por el repique de campanas, así se podía conocer que alguien había fallecido, anunciaba el nacimiento de niños y llegada de personajes importantes. Lo más musical eran las llamadas para las celebraciones de las misas de fiestas patronales.
El anciano Parodi, de unos 80 años, subía con dificultad las gradas de la torre, razón por la que adoptó a un joven a quien le enseñaba a repicar las campanas. Las partituras estaban conservadas en un viejo baúl de madera construido expresamente para guardar los rollos que se “leían”, en una especie de rodillo donde cada “pieza musical”, era a la vez desenrollaba, despacio, con armonía, por una persona que ayudaba en el “Canto de la campanas”. La torre destruida guardaba una maravillosa armonía arquitectónica, parecía un poema rural construido por manos aymaras que sí conocían, el equilibrio cósmico entre el paisaje y la geografía.
De acuerdo a la mentalidad colonial impuesta y sostenida por la Iglesia Católica, a la hora del Ángelus, las campanas del templo Santiago emitían una oración metálica que era escuchada y celebrada por una pequeña población de mestizos y agricultores. El sonido de las campanas de ahora, que han sustituido a la María Angola y las otras pequeñas campanas de Huancané, se escucha como un lamento y una queja contra el saqueo y paulatino desmantelamiento de lo que fue uno de los templos más hermosos y ricos en pintura colonial.
Pero lo que ocurre con el templo de Tintiri, además de ser una ofensa a la dignidad nacional y memoria social, representa una forma de administración que no le importa el Perú esencial. Hace muchos años que los templos de Juli esperan ser atendidos y por más gestiones que se han hecho, nada se ha podido conseguir para detener una desaparición anunciada. ¿Por qué la Iglesia Católica, que es una entidad transnacional, no invierte en la preservación y recuperación de los templos en proceso de extinción?

De allí la necesidad de insistir en la urgente tarea de la redacción una nueva Constitución Política del Perú, a cargo de una Asamblea Constituyente, que entre otras tareas tenga la creación de una política cultural coherente. Mientras tanto, muchos templos como el Tintiri se derrumbarán ante la indiferencia de ministros de Cultura, Educación, Economía, el Congreso de la República, Consejo de Ministros y del propio presidente de nuestra República criolla, colonial. Y es mucho más lamentable ahora que la mayoría de los candidatos a la presidencia de la República no tengan en cuenta este tema vital e importante. Desgraciadamente, en pleno siglo XXI, el Perú se parece a Tintiri, el neoliberalismo brutal e inhumano nos han ha convertido en una ruina, desde cuyos escombros todavía es posible reclamar un derecho irrenunciable. 
Un recuento histórico: 
La iglesia “Tintiri” de Azángaro

Escribe: Hernán A. Jove Quimper | Diario Los Andes,  sección Cultural - 24 ene 2016

La iglesia “Tintiri” duró más de siglo y medio, 156 años (1860-2016), quedó derruida por las fuerzas de la naturaleza, estuvo a punto de desaparecer como vestigio histórico; símbolo de la tiranía feudal. La iglesia “Tintiri” se encuentra a 12 kilómetros, al Noreste de la ciudad de Azángaro, a una altitud de 3,870 m.s.n.m., a 14º 54” 33” de latitud sur y a 70º 11” 42” de longitud Oeste del Meridiano de Greenwich, en el ex fundo de la Sociedad Agraria de Interés Social “Macaya” (1968-1990) y adjudicada a la comunidad campesina 2do Choquechambi.
En el 2010 se formó el centro poblado “Tintiri” con 50 familias, estimulado por el pavimentado de la carretera Azángaro-Muñani-Sandia. La iglesia “Tintiri” emergió en la feudalidad de la república oligárquica (1860) y el conflicto de la guerra con España (1866), cuando el hacendado gamonal José María Lizares Quiñonez (1826-1904), reclutó campesinos indígenas de “Añaypampa”, “Cayacayani” y “Jilahata-Choquechambi”. Formó un batallón militar de 600 hombres, lo llevó a Lima-Callao, apoyando al presidente Mariano Ignacio Prado (1865-1868) y se hizo Comandante del ejército “Batallón Azángaro”. Concluida la guerra, fue ascendido a Coronel.
La hacienda “Dos de mayo” fue codificada con el significante de “Tintiri”, por repudio campesino, pues significa “sangre”, “tinta”, “tiranía” y “tintirillo”. Era la significación al origen ilícito de la hacienda “Dos de mayo” (200.46 Ha) y “Cayacayani” (1,744.25 Ha). El infame gamonal, Coronel José María LizaresQuiñonez, “alma mía” o “el chacal”, era “tirano”, “déspota”, “tinterillo”, “leguleyo”, “tramposo”, “estafador” y “pleitómano”. De conducta coercitiva y violenta, sediento de un botín: extorsionaba, arrebataba y se apropiaba a fuerza de crímenes, látigo y pleitos, de las tierras de los campesinos indígenas al desamparo del Estado oligárquico republicano. Luna, L. (1961 y 1998) y Salas G. (1967), narraron hechos de sangre, la injusticia y el absurdo del papeleo judicial en “Kapakmarca” (pueblo de ricachos).
La Iglesia “Tintire” o “Romería del señor de Tintire”, fue edificada sobre una huaca pre-inca “Añaypampa”, con una planta basilical cuadrada (45 m x 50 m) sobre una superficie de 2,250 m2. En forma de cruz latina de Este a Oeste, con cimientos de piedra y barro, paredes de adobe con mezcla de lana y paja, con dos puertas de entrada. La puerta superior está construida de ladrillo y la inferior, de piedra y barro. La mesa ritual de sacrificios con argamasa de sustancias de cuero hervido y sangre. El cuerpo del templo tenía tres naves, la nave central era la más alta (8 m), con dos laterales de 6 m de altura y ventanas para la iluminación. El techo y paredes interiores estucados con barro fino. Tenía dos torres campanarios de 17 m de altura, que marcaron los tiempos de misa. Para Pisagua (1903), terminado el templo iglesia “Tintiri” (1863), más parecía cueva de ladrones. Originalmente, fue techada con tejas, luego, en 1905, fue refaccionada con calamina inglesa, adquirida de la ciudad de Arequipa.
La iglesia “Tintiri” fue un medio coercitivo de la libertad espiritual y corporal de los campesinos indígenas, al rigor personal de la autoridad patriarcal déspota, avara y utilitarista. Pisagua (1903), comentó que José María Lizares Quiñonez, tuvo el cinismo de obligar al pueblo de Azángaro a sepultar a sus muertos en “Tintire”. La iglesia “Tintire”, convertida en panteón humano y de salvación espiritual monetaria, obtenía rentas con sepelios estamentales. La salvación individual de almas afligidas insertada a la iglesia “Tintiri”, era de completa irracionalidad ética religiosa, irónicamente solo accesible a los pudientes, no importaban los pecados ni crímenes. Las almas que irían al cielo se inhumaban en los subterráneos cercanos al altar; las que debían ir al purgatorio, en los subterráneos laterales; y las almas condenadas al infierno, fuera de la iglesia. Con el paso del tiempo, los túneles fueron conectados a la casona “Camal humano” de Azángaro y la casa hacienda “Bóveda de tortura” de Muñani Chico. El “Camal humano” o “Matadero humano” fue vendido al Municipio de Azángaro (1992), allí se construyó el edificio edil y el teatro Municipal.
La iglesia “Tintiri” fue el panóptico rural de difuntos y la jaula terrenal de afligidas almas campesinas, por la malignidad y la ferocidad irracional del gamonal Coronel J.M. Lizares Quiñonez. Tamayo, J. (1982), refiere que la iglesia “Tintiri” fomentó el dominio y la tiranía opresiva del gamonal déspota en la sociedad patriarcal feudal. Para Pisagua (1903), significó: luto, sangre, muerte, horrores y lágrimas; el pan arrancado a los huérfanos, viudas y víctimas indefensas. El gamonal Coronel José María Lizares Quiñonez, con sotana, convertido en cura déspota, junto a su ayudante el párroco Aquino, usurpó las funciones sacerdotales con sermones y embustes, dizque por méritos concedidos por el Papa Pío IX del Vaticano.
La iglesia “Tintire” era una ermita para la “Romería del señor de Tintiri” y la festividad del “Señor de la exaltación”, celebrada el 14 de setiembre de todos los años en honor a los niños pastores de ganado de sus fincas, hasta los años 60s, siglo XX. Mercado Gonzáles, J. (1982), narró que durante su apogeo, convertida en fortaleza, los colonizados y gente extraña no podían transitar libremente por las noches; los sicarios liderados por los Miranda y Béjar, secuestraban a las jóvenes llevándoselas a caballo. Hacían todo tipo de abusos, entre ellos mayordomos y quipus de hacienda. La iglesia “Tintire”, años más tarde a la muerte de José María Lizares Quiñonez (1904), fue heredada por adscripción a su hijo José Angelino Lizares Alarcón (1866-1930). Según Gallegos, Luis. (2006), el “Coronel de la espada virgen”, “Fray Angelino” o 100
“Artega Alarcón”; cruel, violento y sanguinario como su progenitor. Caudillos militares de la guerra con España y Chile mantuvieron “cuerpos armados de sicarios”, con fusiles Charleville y carabinas Winchester. Con embustes impusieron violencia física y legal, requisando títulos de propiedad de tierras, quemando y victimando con sicarios a los opositores campesinos y hacendados.
La iglesia “Tintiri” del Coronel José María Lizares Quiñones, según la teoría religiosa de Weber (1944, 2012), Comte (2012), Cohen (1986), Marx (2012), Durkheim (1982) y Parsons (1976), fue atípico, era un instrumento de dominación y control social campesino, símbolo de opresión espiritual, legitimó la subordinación campesina y no fue gratificante de valores cristianos. De acuerdo a Foucault (2012), el poder del gamonal Coronel J. M. Lizares Quiñonez se sustentaba en el disfrute y ejercicio de la vasta propiedad territorial feudal de la iglesia “Tintiri”. Como expresión religiosa de dominio espiritual campesina, duró más de un siglo (1860-1968). Instrumentalizada por el poder de la religiosidad católica, orientada por fines y acciones tradicionales desde la represión violenta sanguinaria a la dominación ideológica espiritual como “wirakhocha” o “tatituy”.
En 1956, Talavera (1983), refiere en su visita a la iglesia “Tintiri”, la existencia de estatuillas de santos y en los subterráneos, más de diez ataúdes de madera sin identificación. En 1968 con la Reforma Agraria, llegó la emancipación campesina y la muerte de la dominación simbólica de la iglesia “Tintiri”, ésta fue abandonada y las estatuillas las destruyeron los hijos de ex colonos siervos de hacienda. En 1982, post-reforma agraria, hubo ataúdes blancos de niños y adultos empotrados en los nichos de los túneles, antes de su profanación. En la tarde del mes de febrero 1991, cayó un rayo cósmico fulminante sobre la torre izquierda de la iglesia “Tintiri”, derribándolo estruendosamente en escombros; seguida de tormenta de granizo, relámpagos y truenos. Así se inició el derrumbe material y simbólico del templo de barro de los Lizares, llena de misterios, magia e historia teocrática. El dominio religioso impuesta por la iglesia “Tintiri”, a través del ritual, sentimiento y creencia para los campesinos, había fenecido.
El histórico templo iglesia “Tintiri”, en la madrugada del día viernes 15 de enero a horas 2 am. 2016, se desplomó la torre derecha con estruendoso ruido en escombros; aplastando a uno de los tres añosos árboles “queñuales”, cercana a los portones de la iglesia. La iglesia “Tintiri” (1968-2016), quedó convertida y codificada como símbolo: “Panteón del tirano”, “Tumba del oligarca” y “Casa del diablo”.
BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
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