Juliaca del año 1965
Escribe: Tomás Enrique
Yupanqui Aza | Publicado en la sección Política del Diario Los Andes de Puno
Mientras Puno,
“Ciudad de Plata”, recuerda su aniversario de fundación española; Juliaca
“Perla del Altiplano”, recuerda la valerosa protesta del 04 de noviembre del
año 1965 en contra del centralismo puneño y el gobierno central. Más allá de
los festejos y la historia, esta reseña histórica motiva a reflexionar sobre el
actual orden político, económico y social de la región de Puno.
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El comercio en Juliaca ya estaba en franca expansión |
1.- LOS CONFLICTOS
GENERADOS POR LA "CORPUNO"
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La modernidad desordenada imponía su presencia en la urbe juliaqueña |
(El centralismo de Odría es toda una
paradoja, pues Odría en Cuzco aperturó el camino a la descentralización). Cuzco
fue la única zona que marchó en sentido contrario a las tendencias centralistas
y desigualadores de la economía peruana. La elite cusqueña no tenía capacidad de
presión en Lima ante el Gobierno, pero el terremoto del 21 de mayo de 1950, que
destruyó la ciudad del Cuzco, permitió la mayor presencia estatal.
Manuel Odría en el Cuzco anunció la
creación de un fondo de reconstrucción basado en un nuevo impuesto al tabaco y
en Lima promulgó el Decreto Supremo que crea la Junta de Rehabilitación y
Fomento Industrial del Cuzco (JRYF) o Junta de Reconstrucción y Fomento
Industrial del Cuzco (JRYF), el 10 de enero de 1952, que se instala el 26 de
marzo de 1952, donde las leyes especiales 11551 posibilita la autonomía
económica (al ser una ley especial en beneficio exclusivo de una región).
Prado, en su segundo gobierno,
alienta la necesidad de reorganizar la JRYF y origina la Corporación de
Reconstrucción y Fomento Industrial del Cuzco (CRIF), como persona jurídica de
Derecho Público Interno, usando los recursos propios creados por Ley 11551 y
con una duración mínima de treinta años, finalmente su existencia es autorizada
por Ley 12800, el 9 de febrero de 1957. Así, por primera vez en el siglo XX, el
poder central permitió la creación de un organismo autónomo regional con sede
fuera de Lima.
La CRIF abrió un camino que después
siguieron Arequipa, Puno, Tacna y otros. (Tamayo, 1981: 222). La CRIF fue
acogido con entusiasmo por los parlamentarios provincianos, que veían en él la
punta de lanza para satisfacer el mismo anhelo autonomista. Es más originó la
creación de la Junta de Rehabilitación de Arequipa, la CORPUNO, la CORLIB, la
Corporación de Tacna y fue el primer paso hacia la autonomía regional en todo
el Perú.
Manuel Prado promulga la creación de
la Corporación de Fomento y Promoción social y Económica de Puno (CORPUNO), el
21 de diciembre de 1961 y la instala poco antes de la elecciones de Junio de
1962 y satisfizo la imaginación de muchos puneños que querían una institución
autónoma similar a la CRIF, pues anhelaban la autonomía administrativa, de
buscar el desarrollo a través de mecanismos propios y descentralizados .
La creación de las “Corporaciones”
satisfacía a móviles más profundos que a puramente políticos, (pues en concepto
del Gobierno, por la pobreza del sur siempre era necesario levantar su moral) y
satisfacer la jerarquía de valores de grupo de los habitantes del sur, quienes
siempre ponen en primer lugar a su localidad y después al estado país, apoyando
sus tendencias de autonomía local y regional, dándoles más participación y
responsabilidad en asuntos administrativos y así originen una mayor
coordinación entre los organismos a nivel local, que reduzcan los costos,
eleven la productividad y mejoren las condiciones sociales y culturales del sur
(según el antropólogo Gabriel Escobar).
Lamentablemente, la Corporación de
Desarrollo y Promoción Social y Económica del Departamento de Puno (CORPUNO),
se mostró como una entidad burocrática con mucha intolerancia en su interior e
inoperante. En gran parte la CORPUNO en sus nueve años de existencia se pasó
elaborando proyectos que no llegaron a plasmarse y en cuanto al énfasis de su
ley de creación, donde se mandaba que debía enfrentar el problema de la Reforma
Agraria, no lo cumplió y solo pudo mostrar un fallido intento de concentración
parcelaria, es más la actitud retrógrada de sus funcionarios y su subordinación
a los líderes de Acción Popular, que gobernaban, convirtió a la CORPUNO, en el
causante de los conflictos, en el Departamento de Puno.
Lo más original de la CORPUNO fue su
sistema de gobierno y la orientación política que le fijaba la Ley. A
diferencia de la CRIF cusqueña, la Ley creaba una Asamblea Departamental,
compuesta de 37 delegados organizados en cinco comités. 1) Comité de Servicios
Públicos, 2) Comité de Delegados Municipales, integrado por los representantes
de los nueve Concejos Provinciales, 3) Comité de Delegados de la Producción,
conformado por los representantes de los grupos de poder local: Asociaciones de
Comercio, Industria, terratenientes, trabajadores, empleados y dos campesinos
elegidos por las comunidades quechuas y aymaras, 4) Comité de los colegios
profesionales de agrónomos, ingenieros civiles, médicos, abogados, profesores
primarios, profesores secundarios, contadores y economistas. Y 5) un Comité
Técnico compuesto de seis delegados nombrados por el Presidente de la República
a propuesta de instituciones nacionales como el Instituto de Reforma Agraria,
la Asociación Peruana de Ingenieros Agrónomos, la Universidad Técnica del
Altiplano, el Instituto Indigenista Peruano, la Sociedad Peruana de
Economistas, el Colegio de Ingenieros Civiles y la Federación Peruana de
Cooperativas. Y un séptimo miembro en calidad de Presidente de la Asamblea
presidiría también el Directorio de la Corporación.
Esa forma de organización originó
luchas lugareñas; entre Caceristas, Espinozistas y Belaundistas, por controlar
la mayoría y en las asambleas se presentó asambleísmo con luchas internas. En
la elección de delegados no respetó el Reglamento de la CORPUNO, contrariamente
fue aplicado mañosamente, así teniendo Juliaca más industrias se acordó que el
delegado de industrias no fuese de Juliaca y teniendo más obreros se acordó no
incorporar un delegado obrero.
Aprovechando el golpe militar de 1962
(Julio, 18) se varió el Reglamento, pero ello impedía que Juliaca tuviera parte
de los Departamentos Técnicos de la CORPUNO, pero el nuevo Reglamento señalaba
que se aperturaran en Juliaca oficinas de Cooperativas, Créditos, Economía e
Industria y de Promoción Agropecuaria, pero ellas no se abrían en Juliaca y
ello generó descontento en Juliaca y sus líderes pensaron que se quería frenar
el progreso y desarrollo de Juliaca.
En Juliaca la protesta la inició
Víctor Arfinengo, en enero de 1963, desde el radioperiódico "La Voz de
Juliaca" diciendo: la población de "Juliaca esta cansada por la
indiferencia de los funcionarios en dar solución a los problemas", por eso
planteó iniciar una huelga de protesta para conseguir resultados efectivos y
rápidos.
La propuesta se enfrió ese año, pues
era año electoral. Ese año es elegido Fernando Belaúnde Terry como Presidente
del Perú. Belaúnde continuó con esa política de creación de organismos de
desarrollo regional (CORLIB) y sobre todo devolvió al país el gobierno local,
la elección de municipalidades, proscrita desde el oncenio de Leguía. El
gobierno local de los vecinos notables se había desprestigiado desde Leguía. La
idea de que el mejor o buen vecino debía dirigir al municipio quedó caduca, por
eso Belaúnde al asumir su cargo convoca a elecciones para alcaldes.
2.- UN GRITO
SEPARATISTA, QUE ENFRENTÓ A LOS ALCALDES DE PUNO Y JULIACA
La elección popular de 1963, permitió
que las autoridades elegidas volcaran en las municipalidades toda su
creatividad y pasión política. El retorno de la elección para las
municipalidades entre 1963 y 1969 trasladó la tensión política (del manejo
nacional) a los concejos provinciales y distritales.
En la mayoría de provincias y
distritos, el gobierno local, no fue un factor de perturbación, sino un sano
resorte de mutuo control y emulación para servir mejor. Los gobiernos
municipales elegidos por el pueblo, consiguiron robustecer la identidad
cultural de la ciudad, dándoles nueva importancia a los valores locales de
origen popular. Por ejemplo, en el Cuzco se creó el Premio de Fomento a la
Cultura Cuzqueña, que se otorgó en 1967 y 1968 y que permitió estimular a
artistas e intelectuales locales y avivó un espíritu de creación intelectual
que no se repitió.
Solo, en algunas provincias y
distritos abandonados y con dirigentes proveídos de una cosmovisión de
desarrollo, la elección de autoridades locales generó un liderazgo local que se
enfrentó a los funcionarios del gobierno central, cuando obstruían su trabajo
bajo su visión de desarrollo, en algunos casos acertada. Ese fue el caso de
Juliaca, cuyos líderes se enfrentaron a los funcionarios del Gobierno de Acción
Popular en el departamento de Puno, destacando como protagonistas los ganadores
de la elección, ese año de 1963, el alcalde de Juliaca Luis Cáceres, de la
Lista Independiente (de Trabajadores y) Campesinos y el Alcalde de Puno Remigio
Cabala, de Acción Popular, quienes buscaron demostrar ser buenos gobernantes,
en su período de Gobierno (1964-1966).
El problema de Juliaca era que no
había un plan conjunto de servicio de agua potable y esta se venía instalando
fragmentariamente desde 1955, en suma carecía de servicios de agua y desagüe y
por eso sus calles debido a los kilómetros de acequias abiertas, eran fuente de
mal olor e infección y la población de Juliaca reclamaba canalización y drenaje
de los riachuelos que atravesaban la ciudad y desde agosto de 1963; la CORPUNO
tenía en agenda y la partida para contratar el estudio del saneamiento integral
de la ciudad de Juliaca, pero el Directorio las comenzó a diferir, eso
inquieto, pues debido a la inflación el costo se incrementaba. Además, en
Juliaca, sin motivos, desde 1961, el motor nuevo de luz no era puesto en
funcionamiento y por eso el servicio de luz era precario y la construcción del
nuevo camal de Juliaca se alargaba, desde años atrás.
Natividad (o Natty) Soto Ruelas, dama
juliaqueña que residía en Arequipa, (al sentir que Juliaca estaba abandonada,)
difundió la idea que Juliaca fuese la capital de un nuevo departamento, el 11
de mayo de 1964, en el Diario "Noticias" de Arequipa. Fue tal el
impacto, que en mayo también, la Liga de Fútbol de San Román y luego la de
Voley rompen con sus similares en Puno.
Ante esa manifestación de
fraccionamiento, Remigio Cabala, alcalde de Puno, pidió pronunciarse al
Municipio de San Román, en Cabildo Abierto, pero su pedido no fue atendido.
Entonces, el alcalde de Puno convocó y realizó un mitin el 23 de mayo de 1964,
donde se acusó a las autoridades municipales y parlamentarios de Juliaca de
divisionistas y se pronunció por la defensa de la integridad Departamental y se
concluyó declarando que se recordara todos los años el 23 de mayo como día de
la unidad e integridad del departamento. Así, empezó la guerra entre dos
alcaldes, demasiado personalistas, donde cada uno buscó sacar ventaja del
enfrentamiento y por tanto deseosos de mostrarse cada uno más fuerte que el
otro y al lado de cada uno de ellos aparecieron bandos.
En Juliaca, el Concejo, los barrios y
entidades representativas explicaron que las opiniones personales no eran
oficiales y por eso rechazaron las acusaciones y anunciaron un mitin de
respuesta para el 26 de mayo, que no llegó a concretizarse, por haberse
decretado "duelo nacional por 7 días" debido a la tragedia del 25 de
mayo en 1964, en Lima, en el Estadio Nacional.
La no realización del mitin de
rechazo a las acusaciones de divisionismo había puesto en peligro el
establecimiento de la Central Mayor de Cooperación Popular en Juliaca, pues el
pretexto de divisionismo comenzó a ser usado para que COOPOP funcione en Puno,
tal como algunos dirigentes puneños pretendían que esta funcionase en Puno
En Puno, el 30 de junio de 1964, en
la Prefectura, el Prefecto Gustavo Salcedo Sánchez se reunió con Remigio
Cabala, alcalde de Puno y con una comisión de regidores de Juliaca, para tratar
sobre la Unidad Departamental.
La reunión con el Prefecto no
resolvió el problema, pues Remigio Cabala, alcalde de Puno, insistía que
Cooperación Popular funcione en Puno y no en Juliaca, a lo cual los Concejales
de Juliaca replicaron que si se persistía en el traslado de Cooperación Popular
de Juliaca a Puno, vendría el rompimiento de las dos provincias y el inicio
oficial de la separación en otro departamento. No obstante los Concejales de
Juliaca lograron que el alcalde de Puno se comprometiese a no obstruir la
instalación de una filial de la Universidad de San Agustín en Juliaca. Así
consta en el Manifiesto de primero de julio de 1964, del alcalde de Juliaca.
Los líderes de la lista independiente
de trabajadores y campesinos, por su influencia en el medio rural, lograron una
reunión de campesinos en el estadio antiguo de Juliaca, donde se censuró a los
funcionarios de la CORPUNO.
Los líderes del departamento de Puno
se habían dividido entre los que buscaban mantener el centralismo
administrativo en la ciudad capital; y los Cáceres y sus seguidores, que
buscaban descentralizar a partir de la desconcentración administrativa para
Juliaca, pero los Cáceres eran más tenaces y creativos y aprovechando que
habían estudiado y sido dirigentes de la Democracia Cristiana en la UNSA,
convencieron a las autoridades para abrir una filial de esta Universidad en
Juliaca, pero el 3 de diciembre de 1964, al destaparse este hecho en el
Congreso, al debatirse el pliego de Educación en el Presupuesto General de La
República, el diputado por Puno Fernando Manrique Enríquez, se sintió dolido,
pues especuló que Arequipa quería profundizar sus vínculos con Juliaca para
luego anexárselo y por eso en el Congreso dijo: es una puñalada artera la
actitud de la Universidad de Arequipa de poner una filial en Juliaca y se opuso
en el Congreso para que la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) tenga una
partida para el funcionamiento de su filial en Juliaca. Los congresistas de la
provincia de San Román, Roger y Néstor Cáceres comunicaron ese hecho a su
hermano, el alcalde de Juliaca, por eso al día siguiente, el Municipio de
Juliaca condenó tal actitud, de "michi" Manrique, como obstrucción al
progreso de Juliaca y el pueblo de Juliaca se sintió postergado y humillado.
Así, la pelea de los líderes por el predominio de sus cosmovisiones comenzó
arrastrar a la población común y corriente y así se fue agrandando la población
en discordia, pero este nuevo contingente sólo percibió lo aparente, la pelea
entre la clase dirigente, que vivía en Puno y los que vivían en Juliaca, cuando
en realidad era una lucha de cosmovisiones.
3.- EL ALCALDE DE
JULIACA QUE DESACATÓ A LA "CORPUNO"
En noviembre de 1964, conforme con la
Ley de CORPUNO, todos los municipios provinciales recibieron créditos, para
realizar obras. El Municipio de Juliaca solicitó su cuota para promover el
desarrollo urbanístico de Juliaca y la CORPUNO le entregó un préstamo para
adoquinar las calles, terminar la remodelación de la Plaza de Armas y expropiar
inmuebles para construir un Centro Cívico.
Luis Caceres, alcalde de Juliaca y
sus concejales no estuvieron de acuerdo con el destino del préstamo y señalaron
que el Directorio de CORPUNO, les impuso un préstamo para pavimentar, sin
considerar que no podría efectuarse pues no existía servicios de agua potable y
desagüe. Además que se estaba postergando los estudios de saneamiento. Es más,
los motores para el agua potable, estaban desde 1964, casi un año, en el Callao
al igual que las estructuras metálicas del Mercado Vecinal de Santa Bárbara
estaban en Matarani y no eran recogidas.
Contraviniendo normas, audazmente, el
municipio de Juliaca usó el crédito para comprar las 60 hectáreas del fundo
Taparichi para el Parque Industrial, pretextando que era para no perder el
valor adquisitivo del préstamo, pues seguía el trámite de expropiación de los
terrenos del Centro Cívico, ya aprobado en Cámara de Diputados, además que la
CORPUNO no señalaba las vías de ingreso al Parque Industrial.
Enero de 1965 la CORPUNO acusó al
Municipio de San Román de malversación de fondos. Solicitó al fiscal en lo
administrativo de la Corte de Puno, apertura de instrucción por malversación
contra todos los miembros del Municipio. Los concejales de Juliaca replicaron
que más bien la CORPUNO invirtió gruesas sumas en fines y obras no permitidas
por la Ley y que malversaba los fondos de la Ley 13778 en la terminación de un
"palacete" para el Area de Salud y en la construcción del Teatro
Municipal de Puno y que decenas de millones fueron gastados en obras,
inversiones y programas mal hechos, en adquisiciones sospechosas e irregulares,
al margen del procedimiento que las leyes señalan, en viajes y vehículos y en
pagos a una burocracia inoperante y centralizada, que sólo atendía las
necesidades de la ciudad de Puno, pero se olvidaba de los otros pueblos y de la
mayoritaria población campesina y que la CORPUNO y otras entidades públicas
depositaban su dinero en Puno donde según los Concejales de Juliaca no había
utilidad social, cuando contrariamente en Juliaca se precisaba ese crédito.
Así, según los concejales de Juliaca, debido a que las clases dirigentes de la
ciudad de Puno controlaban todas las instituciones y dependencias del estado,
mediante sus funcionarios estatales estaban impidiendo o frenando el progreso
de Juliaca, con el pretexto, que en Juliaca se cultivaba un anhelo separatista.
Luis Cáceres y sus concejales sentían
que la CORPUNO obstruía su labor promotora, pues no les permitía realizar el
parque industrial y otras obras que consideraban promotoras de desarrollo. Los
estudios para instalar un Parque Industrial, realizados a petición de la
CORPUNO, con el concurso de entidades nacionales e internacionales, concluyeron
en promover la formación del Parque Industrial en Juliaca, en su salida a Puno,
pero el Gerente de la CORPUNO, Oscar Espinosa Bedoya, en su carta abierta
mostró que no estaba de acuerdo con las conclusiones técnicas y por eso
considero necesario realizar nuevos estudios y paralizó la propaganda del
Parque Industrial de la CORPUNO en su stand de la Feria del Pacífico, lo que
fue calificado por los concejales de Juliaca, como una manipulación de
postergar la obra y de obstruir el desarrollo industrial de Juliaca, a la
manera del perro del hortelano y que los directivos de la CORPUNO procedían
así, pues estaban siendo presionados, para que no se saque sus errores.
Otro hecho que molestaba a Luis
Cáceres y sus concejales es que no se instalaba la Oficina de Industria en
Juliaca y que había sido creada en el presupuesto de 1965 y según los
concejales de Juliaca se gestionaba su cierre o traslado a Puno.
Además, concebían que los directivos
de salud impedían y dificultaban el establecimiento de nuevas industrias en
Juliaca, pues durante meses no habían otorgado las autorizaciones de ley a la
planta embotelladora de Coca Cola, quienes recurrieron al Ministerio de salud
para obtener la autorización de ley, en pocas horas.
Los concejales de Juliaca estaban
molestos contra los funcionarios del sector salud, por no realizar ninguna
construcción para servicio de salud en Juliaca, mientras en pueblos pequeños se
edificaban postas y consideraron un sabotaje que decenas de postas de Juliaca
estaban cerradas y que el personal de salud que atendía en Juliaca era diez
veces menos al de Puno, teniendo ambas una población casi igual.
Luis Cáceres y sus concejales estaban
molestos contra los directivos de la CORPUNO, pues les había negado un subsidio
para aliento y propaganda de la Gran Feria Internacional de Juliaca, de 1965
(setiembre, 24), que, como cada año, se realizaba con motivo de la festividad
de la Virgen de las Mercedes.
El anuncio que iba inaugurarse, en la
ciudad de Puno, el Hospital Manuel Nuñez Butrón en 1965 (octubre, 16) desató la
ira contenida del pueblo de Juliaca.
En 1965 (octubre, 15) la clase
dirigente de Juliaca realizó una movilización pidiendo la formación de nuevo
departamento con capital Juliaca o anexión a Arequipa.
Llegado el día de Juliaca, Andrés
Romero Portugal, Presidente de la CORPUNO, no envió su representante y no
entregó ninguna obra a Juliaca, a ello se sumaba que las vías adyacentes a
Juliaca como la de Lampa y Azángaro no estaban atendidas y las de ingreso de
Huancané y Cuzco eran estrechos y a pesar de estar financiada se demoraba la
pavimentación de la carretera Puno-Juliaca, habiendo sospecha de uso de sus
fondos.
En ese aniversario de Juliaca, en
1965 (octubre, 24), en una muestra de oposición a los planes de la CORPUNO,
Luis Cáceres coloca la primera piedra del Parque Industrial de Juliaca.
Esa noche, en sesión solemne del
Municipio, se denunció que, en Juliaca, ninguna obra inauguró CORPUNO, si esto
continuaba San Román y otras provincias se separarían de Puno, dijo Luis
Caceres. Y en su intervención el alcalde de Arequipa Ulrich Neisser, que era
invitado especial, señaló que (a Juliaca) "Arequipa los recibiría con los
brazos abiertos" y como protocolo entregó un ladrillo de sillar al alcalde
de Juliaca Luis Cáceres, lo que fue aplaudido por la concurrencia. (Apaza,
2001: 160). Pero, en Puno corrió la noticia que Luis Cáceres y sus concejales
planeaban anexar Juliaca al departamento de Arequipa o conformar la provincia
del Collao.
4.- LA MOVILIZACIÓN
SEPARATISTA DE JULIACA
Luis Cáceres y sus concejales
aprovecharon las fiestas de Juliaca, de 1965, para mostrar que los directivos
de CORPUNO no dejaban hacer las obras que querían y que habían abandonado a
Juliaca, es más el 28 de octubre las autoridades edilicias, dirigentes y
vecinos interesados en el progreso de Juliaca acuerdan realizar un paro de 24
horas o de 48 horas, para el 4 y 5 de noviembre y para su realización se
declararon en sesión permanente y convocaron a Cabildo Abierto para el día
siguiente.
En el Cabildo Abierto del 29 de
Octubre la realización del Paro fue confirmada, los oradores; Félix Catacora,
Regina Hani, Alfredo Queria, Zacarías Aréstegui, Naty Soto, Ramón Vargas,
Víctor Zafferson, Mario Traverso Rivera, Isabel Pinto de Apaza, Ceferino
Loayza, Desiderio Salas, Angel Aragonés, Lizardo Veria, Jaime Oviedo, Abraham
Zea y otros; exigen la renuncia de los funcionarios de la CORPUNO, cumplimiento
de obras y separarse de Puno y formar un departamento que se sugiere podría
llamarse Collao y se conformó un Comité de Huelga presidido por Víctor
Zafferson Macedo, Angel Aragonés y Natividad (o Natty) Soto Ruelas. Víctor
Záfferson Macedo era un vecino notable para el Ejército y para la aristocracia
limeña y por eso había sido designado Alcalde de la Provincia de San Román, en
dos períodos, entre 1953-1956 y 1961-1962, al final del Gobierno Constitucional
de Manuel Apolinario Odría Amoretti (1950-1956) y al final del Gobierno de
Manuel Prado Ugarteche (1956-1962).
En Puno hubo alarma y las autoridades
pidieron ayuda policial, argumentando que el paro estaba siendo preparado por
comunistas y por eso cerca de un centenar de policías de asalto llegan de Lima
a Juliaca, el 30 de octubre según René Calsín, aunque según Hugo Apaza eso
sucede el 1 de noviembre.
Luis Cáceres, sus concejales y demás
líderes de Juliaca, conscientes de la violencia que puede originarse, elaboran
el "Manifiesto del Concejo Provincial de San Román (Juliaca) a La
Nación", donde se explica las postergaciones y exigencias de la población
Juliaqueña y bajo el lema "unidad con justicia" lo fechan al 31 de
octubre y lo firman Luis Cáceres Velásquez, alcalde, Anselmo Arfinengo Gatti,
teniente alcalde, los síndicos, Emilio Echegaray Aróstegui y Jacinto Castillo y
los regidores Sergio Rodríguez Gamero, Sergio Dávila Urquiza, Miguel Ramos
Zela, Abdón Benique Calla, Desiderio Salas Molina y Vitaliano Lazo Alí y con la
erogación voluntaria de la población pagan (al diario La Prensa), donde el
Manifiesto aparece publicado el 31 de Octubre.
Los líderes de Juliaca, para conmover
al Gobierno y motivar al paro, realizan el 31 de Octubre la Marcha Cívica por
Juliaca, donde participan 15000 pobladores qué, luego de escuchar a los
oradores Luis Cáceres y Víctor Záfferson, aplauden la convocatoria al paro y
así se ratifica el paro. Y por eso, en Puno, representantes de los partidos
políticos se reunieron para analizar el paro de Juliaca.
Las autoridades de Puno, al no ser
atendidas en sus invocaciones diarias, para que se suspenda el paro, pues
estaba cerca el día de Puno, cambian de táctica; Gustavo Salcedo Sánchez,
Prefecto del departamento, el 1 de noviembre, amenazó que se reprimirían los
disturbios que pudieran perturbar los festejos del 297 aniversario de la ciudad
de Puno.
El intento separatista de Juliaca se
transformó en tema nacional y el 2 de noviembre, en la Cámara de Diputados se
abre el debate sobre la Unidad Departamental de Puno, donde Roger y Néstor
Cáceres defienden la lucha de Juliaca, niegan su participación en el paro y
explican que el abandono y las postergaciones estaban generando el justo paro
de Juliaca y cuestionan al poder ejecutivo por enviar cientos de policías en
lugar de funcionarios del Ministerio de Fomento.
Ese mismo día, en un esfuerzo por
evitar la huelga, el Jefe de la Comandancia de Armas, el Teniente Coronel Jefe
de la 43 Comandancia de la Guardia Civil y el Subprefecto de la Provincia de
San Román logran reunir en Paucarcolla, por la tarde del 2 de noviembre, a
Remigio Cabala alcalde de Puno y el Jefe de la 13 Comandancia de la Guardia
Civil de Puno con Luis Cáceres Alcalde de Juliaca, sus concejales, el Comité de
Paro y con asistencia de periodistas, donde el Prefecto Gustavo Salcedo Sánchez
se compromete a realizar una reunión con los Ministros de Estado, que arribarían
al día siguiente para participar en las fiestas de aniversario de Puno.
El 3 de noviembre, el ministro de
Gobierno y Policía, de Acción Popular, Javier Alva Orlandini, acompañado de
otros Ministros y tres Diputados llega al Aeropuerto de Juliaca, donde lo
esperaba una Comisión de vecinos, para dialogar un petitorio, exponer sus
quejas, escuchar respuestas y entregarle documentos, pero el Ministro dijo que
venía a inaugurar obras en Puno y que no conocía los problemas de Juliaca, e
invocó al alcalde Luis Cáceres para que persuada al pueblo de Juliaca, para que
no adopten actitudes violentas, pero, a insistencia de la Comisión, prometió
dialogar en la tarde, luego la Comitiva Ministerial se dirigió a Azángaro,
donde su alcalde Mauro Paredes en un enérgico discurso declaró Huésped Ilustre
al Ministro Alva. En tanto las autoridades políticas anunciaron que a las 16
horas se realizaría una reunión, de alto nivel, para evitar la huelga, pero la
Comitiva Ministerial, al retornar de Azángaro, para no dialogar, atraviesan la
ciudad por un camino inusual, pasan por la calle Ramón Castilla, por la 43
comandancia, mientras miles de pobladores los esperaban en la Plaza Bolognesi,
quienes al enterarse que el Ministro, de Acción Popular, no cumplió su promesa
de diálogo, se encolerizaron, es más, los líderes de Juliaca, en las dos radios
"Sol de los Andes" y "Juliaca" (en base al desaire, que era
otra muestra del abandono,) motivaron con mayor contundencia al paro y a
participar en ella y por eso en la noche se ratificó el paro total.
5.- LA REPRESIÓN
SANGRIENTA A LA REBELDÍA JULIAQUEÑA
El día 4 de noviembre de 1965 se
inició el paro a las cero horas con una explosión de dinamita en el cerro
Huaynaroque y en el Municipio media hora después concluyó la última reunión de
coordinación, con la arenga de Natividad Soto de "luchar hasta el
final", según René Calsín, aunque Hugo Apaza concluye que esa reunión se
realizó alrededor de la 1 de la mañana. Esa madrugada piquetes de huelguistas
pusieron barricadas, con enormes piedras y abrieron zanjas en no menos de diez
puntos, de diversas carreteras, principalmente en la carretera de Juliaca a
Puno y de Juliaca a Cusco.
A las 6.30 de la mañana, cuando el
cielo estaba nublado, se produjo el primer choque de un piquete de huelguistas
con la policía, en la avenida Manuel Nuñez Butrón, cerca al hospital general
del cono sur y a las 10.45 al observarse movimiento de trenes un grupo de
huelguistas sacaron rieles y durmientes del ferrocarril, mientras el número de
manifestantes empezaba a aumentar y llenar las calles. Los manifestantes
llegaron a seis mil, según el comunicado de la policía.
La paralización fue total. El
ferrocarril y las carreteras fueron bloqueados, pero la comunicación telefónica
no fue interrumpida, aunque según el Comunicado de la Policía esta se
restableció a las 12 del mediodía.
En Puno, en tanto, con motivo de su
aniversario, desde las 9 de la mañana hasta las 12.30 de la tarde, se
desarrolló en tres horas y media de la mañana un desfile escolar, militar y
cívico, en la Plaza de Armas.
A la 1.10 de la tarde, el convoy de
vehículos de la CORPUNO y UNTA, que iban al Aeropuerto a recibir al Presidente
de la Cámara de Diputados, Ministros y funcionarios quiso romper el bloqueo
humano de la carretera Puno-Juliaca, sin lograrlo, es más los vehículos fueron
apedreados y sin evaluar la situación el Teniente del Ejército José Yale
Morales sacó su revolver para amedrentar a los huelguistas, pero su actitud fue
respondida con una pedrada que lo hirió, siendo inmediatamente conducido a la
Clínica Americana, para su tratamiento, en tanto dos de los vehículos fueron
volcados e incendiados, los demás vehículos se salvaron por el inicio de la
lluvia torrencial, que obligó a los huelguista a guarecerse.
El Comando al saber que los
huelguistas abandonaron sus barricadas por la lluvia, ordenaron que del Cuartel
de Juliaca salieran tractores, que procedieron a derribar las barricadas, en
tanto llegaban a Juliaca más policías. Al parecer faltaban más policías, pues
gran parte de la policía y el Ejército estaban apostados en lugares
estratégicos, con armas ligeras y pesadas, con la misión de informar de lo que
sucedía en las diferentes partes de la ciudad. El Coronel Manuel Corrales
Tello, Director General de la Guardia Civil, dirigía personalmente las
operaciones.
Entre las 2 y 3 de la tarde, la
población, al enterarse que los tractores limpiaban la vía, regresó
encolerizada y se produjo el choque. La policía abrió fuego, cayendo varios
heridos y los huelguistas se dispersaron en diversas direcciones, en tanto Luis
Cáceres fue detenido y cuando la gente quiso rescatarlo y él al zafarse recibió
un puntapié y un varazo en el rostro que hizo volar sus lentes que al caer al
suelo se destrozaron y en medio de golpes fue metido en un "Land Rover".
Luis Caceres alcalde de Juliaca y otros 18 cabecillas, fueron brutalmente
arrestados e introducidos en un vehículo. Entre esos otros detenidos estaban
Víctor Sáfferson, Sergio Dávila, Angel Aragonés, Luis Cervantes Ticona, Sixto
Sáfferson, Luis Arfinengo, Mauro Catacora, Adrián Huamán, J. Aragón Núñez. y
los entonces jóvenes líderes comunistas, Jorge Monzón Pezantes (Presidente de
la Federación Universitaria del Cuzco), Fredy Zuñiga, Alfonso Calatayud Yañez y
Andrés Valero Miranda.
Ante el arresto del alcalde, los miembros
del Comité de Huelga y otros dirigentes, la población se reorganizó y nominó un
Comité Cívico, presidido por Mario Traverso, quien se comprometió a continuar
el paro hasta que sus dirigentes salieran en libertad y el Comité se
comprometió a seguir la lucha de Juliaca señalando que "Juliaca no se
rinde" y pasaron a la clandestinidad. Mario Traverso Rivera era una figura
importante para la aristocracia limeña y por eso había sido designado alcalde
de la Provincia de San Román, en dos períodos, entre 1956 y 1957 y 1962-1963,
al inicio del Gobierno de Manuel Prado Ugarteche (1956-1962) y en el tiempo de
la Junta, que depuso a Prado y que presidieron Ricardo Pérez Godoy (1962,
julio-marzo 1963) y Nicolás Lindley López (1963, marzo-julio).
A las 4.20 de la tarde, la población
se reconcentró en la Plaza Bolognesi y la Comisaría Policial fue rodeada por
una muchedumbre que pedía libertad de su alcalde, atención a sus demandas y
justicia, hasta que se produjo el desborde, un vehículo policial empezó a ser apedreado,
al mismo tiempo una botella con gasolina impacto en un carro "Land
Rover" de la Guardia Civil, que estaba estacionado en la puerta.
La policía salió disparando sus
metralletas y sus ametralladoras ligeras al cuerpo de los manifestantes y el
ruido de los disparos se mezclaban con el rebotar de las piedras, pero tuvo que
pasar media hora para que la Plaza Bolognesi fuese controlada por la Policía de
Asalto, que sólo pudo lograrlo por el apoyo oportuno que recibió de la guardia
Republicana y el Ejército. En la Plaza Bolognesi, los heridos se retorcían en
los jardines y el pavimento, siendo atendidos por lo médicos de la Unidad de
Salud y las enfermeras de blanco, que llegaron en ambulancias, de la Clínica
Americana y del Hospital de Juliaca y por las enfermeras voluntarias de la Cruz
roja, vestidas de verde, una de ellas se limpió las lágrimas con el revés de la
mano y siguió ayudando a los heridos.
La policía recibió la orden de
controlar la ciudad y las bombas lacrimógenas, las varas policíacas y balas
dispersaban a los huelguistas, que rápidamente se reagrupaban para defender sus
baluartes de resistencia, que al final fueron tomados. El Cerro Colorado fue
ocupado. El edificio Cáceres cayó y el estudiante cornejino (del INC 32)
Santiago Mamani López (de 18 años) fue mortalmente herido. Ese día, también
murió Eulogio Patricio Quispe Quispe, obrero de 29 años, a consecuencia de un
disparo de metralleta, que le impactó en la región infraumbilical.
La policía realizó todo un operativo
para silenciar a los periodistas, sobretodo allanar y silenciar a radio El Sol
de los Andes y su noticiero "El pensamiento Andino", que dirigía el
periodista Sergio Dávila Urquiza. Las fuerzas Armadas dirigidas por el
Comandante Vildoso, que horas antes arrestaron al reportero gráfico de Correo,
Rolando Angeles, violentaron la puerta de la radio Sol de los Andes, donde se
habían encerrado periodistas para orientar a la protesta popular, al romperse
la puerta, la ocuparon. Los periodistas y agitadores, para no ser detenidos,
huyeron por los techos de las casas vecinas, pero algunos fueron atrapados,
arrestados y golpeados. Asimismo, la Policía realizó otro operativo, pero solo
para controlar las emisiones de radio Juliaca, (pues en ese entonces era vocero
aprista y no cacerista), en ella solo se silencio al informativo "La voz
de Juliaca", del periodista Víctor Urviola Garrido y en sus trasmisiones,
fue obligada a pasar boletines oficiales e informar versiones y acciones
efectuadas por las autoridades oficialistas.
Los detenidos fueron conducidos a la
Comisaría y por eso nuevamente los manifestantes se dirigieron a ella para
exigir su libertad, pero otra vez fueron violentamente dispersados. En la
refriega resultaron heridos 27 civiles, 18 guardias civiles, dos soldados de la
Guardia Republicana, un Oficial y un soldado del Ejército, eso según el
Comunicado de la policía.
Llegada la noche, recién la acción
conjunta del Ejército, Guardia civil, Guardia Republicana y la Policía de
Investigaciones del Perú controlaron la ciudad y dos camiones del Ejército
recorrían la ciudad con altavoces ordenando a la población no salir de sus
casas y que las Fuerzas Armadas iban a repeler cualquier agresión, pero todavía
en la oscuridad se sentían disparos.
Esa noche, el Ministro de Gobierno y
Policía Javier Alva Orlandini, que daba las instrucciones desde la Comandancia
de la Guardia Civil, ordenó que las garantías Constitucionales se suspendieran
por 30 días en Juliaca y estableció el toque de queda.
6.- LAS MARCHAS DE
LUTO Y SILENCIO
El 5 de noviembre de 1965 Juliaca
amaneció con las calles y plazas ocupadas por miembros de la Guardia de Asalto
de Lima y Arequipa y por efectivos del Ejército de Juliaca y
"Rangers" de la División de Pomata, quienes patrullaban las calles en
carros y con las metralletas en mano.
Ese día Luis Cáceres, junto con otras
once personas, fue conducido a Arequipa y fue puesto a disposición de la III
zona judicial de Policía, como autores del delito de sedición, ataque a la
Fuerza Armada, contra las comunicaciones públicas, contra la tranquilidad
pública, contra la libertad individual, contra la vida, el cuerpo y la salud,
daños, incendios y otros estragos.
En Juliaca, ese 5 de noviembre las
casas amanecieron con las banderas peruanas izadas a media asta y con crespones
negros, especialmente en los barrios Cerro Colorado, Pueblo Nuevo, Villa
Hermosa y Rinconada. Es más, en algunas casas en vez de la bandera
roja-blanca-roja izaron en sus astas una bandera con los colores
negro-blanco-negro.
Aquel día, muchas damas juliaqueñas
empezaron a circular por las calles con traje negro, en señal de protesta y
luto y así se mantuvieron hasta que fue puesto en libertad el alcalde de
Juliaca. En tanto los jóvenes que llegaron a salir a las calles lo hicieron con
bandas negras alrededor del brazo derecho.
El comercio no abrió sus puertas y
las oficinas estatales no atendieron y en los alrededores de la ciudad de
Juliaca grupos de personas se reunieron, portando banderas peruanas con
crespones negros y en un lugar cercano a la ciudad el Comité decide continuar
el paro y convertirlo en indefinido. Y por todo lado se oía que algunos
dirigentes salieron secretamente de la ciudad a pedir ayuda campesina y que por
eso la Fuerza del Orden colocaron estratégicamente armas pesadas, para evitar
la toma de la ciudad por los campesinos.
A las doce del día estas asambleas
son disueltas por la policía y el ejército, con un saldo de numerosos
desaparecidos, 29 detenidos, 52 heridos y 2 muertos, Mariano Pandia Arce que
tuvo una dolorosa agonía, cuando tenía 40 años y un joven de 19 años, Germán
Humpiri Humpiri, debido a una herida en el cuello en las inmediaciones de las
líneas del ferrocarril. Otros heridos se salvaron de milagro, así Lorenzo
Quispe Condori de 28 años herido de tres balazos, uno de ellos en su abdomen,
pensando que iba a morir contrajo matrimonio con su conviviente Sabina Ticona
de 26 años, con quien tenía 3 hijos, todavía pequeños, pero el desahuciado pudo
ser evacuado a Lima, al día siguiente, la boda lo realizó el Capellan del
Hospital, Padre, Alfredo Vela y padrino fue el médico Luis Alberto Ponce, Jefe
de la Unidad de Salud de Juliaca, quien el día anterior hizo un dramático
pedido al Ministerio de Salud Pública, invocó el envió de un avión para evacuar
a seis heridos graves y solicito se envíen: antibióticos, plasma y sangre para
las intervenciones quirúrgicas, pues en el Hospital de la Unidad de Salud y en
la Clínica Americana habían más de 60 heridos.
El sábado 6 de noviembre el Ministro
de Gobierno y Policía Javier Alva Orlandini y su comitiva en su paso por
Juliaca al aeropuerto fueron abucheados y en el aeropuerto se cruzan con la
llegada de Roger y Néstor Cáceres, quienes, después de breve permanencia, son
obligados a volver a lima. En tanto las damas de Juliaca intentan realizar un
mitin y Fernando Monzón y otros estudiantes son apresados. Ese día se informaba
que habían más de 20 desaparecidos.
El Domingo 7 de noviembre de 1965,
alrededor de 1,500 damas asistieron a misa de exequias de víctimas
identificadas, (en la Iglesia Santa Catalina,) después realizaron una marcha de
silencio, portando una bandera nacional con crespón negro, todas estaban
vestidas de negro y se dirigieron a la Plaza Bolognesi, donde la Policía no las
dejó ingresar, dialogó con las dirigentas y ellas decidieron retornar a la
Plaza Santa Catalina, para disolverse pacíficamente, además no podían hacer
ninguna manifestación, pues la Policía y el Ejército observó todo su recorrido,
además que llegaron más guardias de asalto.
Ese día, algunos consejos municipales
del país respaldaron al Municipio de Juliaca y el regidor Abdón Benique,
burlando al cerco policial, llegó a Arequipa, para contactar con la colonia
juliaqueña y con las autoridades.
El 8 de noviembre, los residentes
juliaqueños en Arequipa izan bandera a media asta, en Juliaca hay una nueva
marcha del silencio y se detienen a 25 estudiantes y viajan a Lima un Comité de
Damas con Anselmo Arfinengo (Teniente Alcalde y secretario General de Acción
Popular) y en Huancané se concentran campesinos, que pretenden marchar a
Juliaca.
Esa noche, en Lima, el Ministro de
Gobierno y Policía Javier Alva Orlandini a petición de la Cámara de Diputados
asistió a la sesión, donde prácticamente fue interpelado, en dos horas informó
que en Juliaca solo encontró intransigencia y que elementos extremistas de
Arequipa, Cuzco y Puno habían planificado violencia, el secuestro del
presidente de la Cámara de Diputados (Armando Villanueva) e incluso de
ministros, que la multitud encabezada por Luis Cáceres intentó asaltar la
Comandancia, con dinamita y armas de fuego y por eso se decidió apresar al
alcalde y otros dirigentes, que habían sido puestos a disposición de la III
zona Judicial de Policía de Arequipa y que la Policía actuó valerosamente,
ofreció entre otras pruebas, cascos abollados, botas perforadas y fotografías.
A su turno Néstor Caceres Velásquez
replicó que la rebeldía de Juliaca expresaba la lucha de progresistas y
gamonales que buscaban aferrarse a sus privilegios, que Juliaca era consciente
de su movimiento cívico progresista y por eso no tenía necesidad de la
intervención de gente foránea ni de infiltrados comunistas, por tanto, lo
ocurrido el 4 y 5 de noviembres era una represión sangrienta propia de las
dictaduras que condeno la misma alianza "Acción Popular - Democracia Cristiana"
y que ni un policía recibió el impacto de una dinamita o arma de fuego e hizo
quedar en ridículo las pruebas ofrecidas, al decir, el Ministro Alva ha
exhibido una serie de fotografías de un carro incendiado, pero ni a una
"vedette" se le ha fotografiado como a ese único carro, se le ha
tomado fotos de atrás, de adelante, por los costados, levantándosele con la
ruedas hacia arriba, en buena posición, pero que el Ministro Alva se olvidó
premeditadamente de mostrar fotos de los muertos, y heridos y por eso la sangre
derramada era la peor censura al Ministro de Gobierno y Policía.
El debate continuó el 9 de noviembre
y en un discurso de cuatro horas Roger Cáceres, fustigó duramente al Ministro,
responsabilizó al Ministro de la represión sangrienta en Juliaca, explicó que
la violencia vino del Gobierno, afirmó, qué, el alcalde de Juliaca fue pateado,
vejado y maltratado en la forma más miserable, que Juliaca pidió Justicia y el
Ministro le dio metralla, que para justificarse el Ministro usaba el argumento barato
de que hubo infiltración comunista, pero que el movimiento de Juliaca fue
preparado a la luz del día y no clandestinamente como decía el Ministro, por
tanto debía cesar la represión y debía liberarse a los detenidos y planteó un
voto de censura contra el Ministro de Gobierno y Policía, Javier Alva
Orlandini, de Acción Popular.
Ante los duros ataques, varios
diputados de Acción Popular protestaron, uno de ello, Diaz Orihuela negó que
Juliaca estuviera abandonada y leyó varias obras que Oscar Caceres realizó por
más de 20 millones de soles, culpo a los Cáceres de la represión sangrienta
señalando que Juliaca era víctima de los engaños de los Cáceres y afirmó que
los 29 desaparecidos no estaban muertos sino detenidos en el cuartel y que ya
estaban libres. Luego, en ese debate un Diputado de Acción Popular anunció que
plantearía el desafuero de los hermanos Cáceres y eso provocó una gran
silbatina. El argumento de los Cáceres había convencido y se esperaba que al
día siguiente se plantearía la censura al Ministro.
En Puno, esa noche, militantes de
Acción Popular y de la Democracia Cristiana, que eran dirigentes de algunos
gremios de Puno realizaron un mitin de apoyo al Gobierno de Belaúnde y a sus
autoridades. En tanto, en Juliaca, ese 9 de noviembre la Federación de
Periodistas se pronuncia por detención de periodistas.
7.- LA AMNISTÍA A
LOS DETENIDOS, TRIUNFO DE JULIACA
El 10 de noviembre en el Templo de
Santa Catalina, 500 damas de Juliaca inician una huelga de hambre.
Ese miércoles, en la noche, en el Congreso
surgen voces de reconocimiento a la actitud de Juliaca y se hace entrever que
al Ministro se le debía disculpar por su desatinada actitud, el aprista Armando
Villanueva rinde un homenaje a la protesta del pueblo de Juliaca y la coalición
APRA-UNO se abstiene de plantear el voto de censura al Ministro y en su
reemplazo sugiere la renuncia voluntaria del Ministro Alva, de Acción Popular y
se presenta un proyecto de ley de amnistía a los detenidos.
El debate pasó las doce de la noche y
ya era las tres de la madrugada del 11 de noviembre y el hombre fuerte de
Acción Popular, el Ministro Javier Alva Orlandini después de recibir cuatro
días de ataque recibió su derecho a réplica explicando que los Cáceres son
falsos, demagogos, mentirosos y cínicos y por eso no aceptaba perdones, que
asumía su responsabilidad por la actuación de la Guardia Civil y por eso
manifestó que, "¡Ni la Guardia Civil ni el Ministro son cobardes!".
El jueves 11 de noviembre, a las 8 de
la mañana, más de mil juliaqueños asistieron al Templo Santa Catalina a la misa
de ocho días del fallecimiento de Eulogio Patricio Quispe y de Santiago Mamani
López, primeras víctimas (de la represión sangrienta), luego hicieron una
romería al Cementerio, encabezada por los familiares de las víctimas, para
poner ofrendas de flores en las tumbas de ellos, las mujeres lloraban y Regina
Hani de Urviola se desmayó y fue llevada al hospital en un camión.
Acabada la romería se realizó una
nueva marcha silenciosa, donde destacaban las damas de Juliaca por su vestido
negro, pero esta vez, en momentos se escuchaba gritos pidiendo justicia y
libertad del alcalde Luis Cáceres Velásquez, donde los manifestantes
recorrieron muchas calles, pero no ingresaron a la Plaza Bolognesi, pues allí
estaba la policía.
En Arequipa, ese mismo día 11, el
Juez Instructor, Comandante Félix Olivares dictó orden de detención definitiva
contra Luis Cáceres Velásquez, alcalde de Juliaca, pues lo encontró culpable y
de la Segunda Comisaría fue trasladado a la Cárcel Central de Varones de Arequipa
(Av. siglo XX) y por eso sus hermanos Roger y Néstor Cáceres llegaron a Juliaca
y en el aeropuerto, luego de informados y de dar recomendaciones Roger regresa
para Arequipa, a realizar gestiones relacionadas con su hermano encarcelado y
Néstor acompañado por un PIP se queda en Juliaca para recoger un informe
preciso en el terreno de los sucesos.
En Puno, el alcalde Remigio Cabala
Pinazo y otros líderes, para apoyar a su partido Acción Popular convocaron a un
Cabildo Abierto, donde participaron 20 oradores que concluyeron en ratificar su
pedido de desaforar a los diputados Cáceres Velásquez, rechazar el proyecto
sobre amnistía, Decretar huelga indefinida si se concede la libertad al alcalde
de Juliaca y demás detenidos en Arequipa y declararse en Cabildo Abierto
permanente hasta que se solucione el problema.
La lucha descentralista de Juliaca
parecía perdida, pero el factor difusión de los sucesos y sus motivos pudo más
que el poder de la fuerza. Los líderes de Juliaca hábilmente, mediante sus
boletines, manifiestos y sus representantes, habían motivado con anterioridad,
a los sucesos, a los dueños de los medios de comunicación y convencido a los
periodistas que la lucha de Juliaca era noticia, por eso, los medios de
comunicación enviaron periodistas especiales, los eventos de Juliaca fueron
informados al interior del Perú, en los diarios el Garrote de Juliaca, Los
Andes de Puno, El Sol y el Comercio del Cuzco, El Pueblo y Correo de Arequipa y
en Correo de Huancayo y en Lima la población se enteró mediante la Revista
Caretas y los periódicos La Prensa, El Comercio, Expreso y Correo, que envió a
sus periodistas Fidel Méndez Tello y Juan Salas Ocharan, sin embargo el que
mayor impacto produjo fue el periodista Juan Ramírez Lazo, mediante su
radioperiódico "El mundo", quien, a través de Radio Victoria de Lima
y en cadena con Radio Selecta, Radio Callao y 42 emisoras en el país, conmovió
al Perú con los detalles de los sucesos en Juliaca, en noviembre de 1965.
El 12 de noviembre de 1965, en Lima,
la Cámara de Diputados, en sesión matinal continuó con el debate acalorado,
sobre la represión sangrienta en Juliaca, que nuevamente sobrepasó las doce de
la noche, concluyendo a la una de la madrugada del 13 de noviembre con la
aprobación de la Ley de Amnistía a los detenidos, aunque el ministro de Acción
Popular no fue censurado.
Los medios de comunicación que
describían y explicaban el grito adolorido de las marchas del silencio y de
otros incidentes, habían conmovido al país y al Gobierno y Juliaca había
logrado la libertad de sus líderes, por eso el 13 de noviembre, las mujeres en
una nueva marcha de silencio ingresan a la "plaza prohibida" a la
plaza Bolognesi.
En Juliaca el 15 de noviembre de 1965
se levanta el paro general, el día 16 se restablece el funcionamiento de las
dos emisoras, pues el Juez Instructor Ricardo Cortez Chávez ordenó que sean
devueltas a sus propietarios, que reiniciaron sus transmisiones con el Himno
Nacional. Ese año en Juliaca funcionaban dos emisoras: Sol de los Andes de
propiedad de los hermanos Cáceres y Juliaca de propiedad de Regina Hani de
Urviola. Radio "El Sol de los Andes" con el periodista Sergio Dávila
Urquiza, director del noticiero "El pensamiento andino" y radio
Juliaca con el periodista Víctor Urviola Garrido, director de "La voz de
Juliaca", habían motivado y orientado la justa rebeldía del movimiento
descentralista de Juliaca, de 1965; y por eso la primera emisora había estado
silenciada y la segunda controlada en sus emisiones, del 5 al 15 de noviembre.
Los detenidos comenzaron a ser
liberados, ese día 16 fue puesto en libertad el periodista y regidor del
Municipio de Juliaca, Sergio Dávila y tres días después liberan al alcalde Luis
Cáceres y al presidente del Comité de Huelga Víctor Záfferson. El día 20 Luis
Cáceres viaja a Lima, dos días después lo hizo una Comisión de Concejales y
todos ellos el día 24 se entrevistan con el presidente Fernando Belaúnde, a
quien expusieron los motivos de la huelga. El alcalde Luis Cáceres vuelve a
entrevistarse con el presidente de la República el 3 de diciembre y el día 4 se
restablecen las Garantías Constituciones y el Estado de Derecho en la Provincia
de San Román.
El 5 diciembre, según Hugo Apaza ó el
6 de diciembre, como señala René Calsín, el pueblo de Juliaca se volcó al
aeropuerto e hizo un multitudinario recibimiento a su alcalde Luis Cáceres
Velásquez, que vino acompañado de su hermano Róger, del periodista Juan Ramírez
Lazo y otros que participaron activamente en las luchas de Juliaca y desde allí
hizo su entrada triunfal en hombros del pueblo hasta la plaza de Armas, donde
en más de cuatro horas, desde las 11.30 de la mañana hasta las 4 de la tarde
fue recepcionado, el evento empezó con una misa y luego muchos con lágrimas
dieron la bienvenida al alcalde de Juliaca, después se hizo una Sesión Solemne
en el local del Municipio, donde se declara hijos predilectos a Luis Cáceres
Velásquez, Víctor Zafferson Macedo, Mario Traverso Rivera, Angel Aragonés y
Natividad Soto y huésped ilustre a Juan Ramírez Lazo.
8.- LOS
BENEFICIADOS DE LA LUCHA JULIAQUEÑA
Los “Cáceres” fueron los más
beneficiados de la represión sangrienta en Juliaca, de noviembre de 1965,
debido a su mejor preparación y experiencia política, que tuvieron en Arequipa.
Calcularon mejor un enfrentamiento con los políticos apoyados por los
terratenientes, que vivían en la ciudad de Puno, eran conscientes de su poder
sindical y sabían que la industria daba hegemonía a una ciudad y
posicionamiento en el futuro, pues en ese entonces en América Latina la
sociedad terrateniente estaba, empezando a ser reemplazada por la sociedad
industrial y por eso se atrevieron a enfrentar a la caduca sociedad
terrateniente y trasladaron la violencia que habían frenado en el campo hacia
la ciudad de Juliaca y por eso estaban deseosos de adelantar la llegada de la
sociedad industrial a Juliaca, pues de lograrlo se convertirían en los
políticos más poderosos del departamento de Puno, en los más respetados del sur
de Perú y considerados en el Gobierno Nacional.
La posición política de los
“Cáceres”, donde Roger y Néstor eran diputados y Luis era alcalde de Juliaca
Cáceres arrastró al resto de líderes de Juliaca y eso fue bueno para Juliaca,
pues debido a lo sucedido en noviembre de 1965, Juliaca le quitó la hegemonía
política a Puno y la descentralización administrativa comenzó a beneficiar a
Juliaca y lo más importante lograron una descentralización presupuestal, que
unido a su posicionamiento geográfico le daba una gran ventaja geopolítica
frente a la ciudad de Puno.
En Puno, los vecinos se dieron cuenta
que Juliaca había ganado la hegemonía política en el departamento y su cólera
la volcaron sobre los funcionarios de la CORPUNO y los líderes de Acción
Popular, el más atacado fue Remigio Cabala alcalde de Puno, a quien en las
elecciones de 1966 lo ridiculizaron en las calles y bajo la melodía huaycheño
le cantaban, "dos años y medio, que has hecho Cabala" (bis)...,
Cabala se había enfrentado a los “Cáceres”.
La sociedad de hacendados al conocer
el fatal desenlace, de la represión sangrienta y viendo enfriados los ánimos de
“caceristas” y juliaqueños montaron una campaña de desprestigio contra Luis
Cáceres exagerando sus intenciones y presentándolo como el hombre que quiso
dividir a Puno. Los terratenientes preocupados por la promesa cacerista de
quitarles su tierra, aprovecharon los sucesos de Juliaca para consolidar una
corriente anticacerista y maliciosamente presentaron al juliaqueño como un
comerciante al que solo le interesa su negocio. Así los terratenientes viendo
peligrar su sociedad agraria exageraron las debilidades de los caceristas y de
esa manera muchos no se dieron cuenta que la virtud del “Cacerismo” era ser
precursores de la sociedad industrial. Pero, los terratenientes tenían los años
contados y en la década de 1970 serían liquidados.
En suma, los “Cáceres” se
convirtieron en los nuevos caciques de la política puneña y en los líderes más
respetados por el Gobierno. Y su poder se mantuvo en los cuarenta años
siguientes, hasta fines del siglo XX. A principios del siglo XXI las ideas de
los “Cáceres” se volvieron caducas, y en el departamento de Puno aparecería un
nuevo caos de liderazgo.