PUNO EN LIMA, 50 AÑOS DESPÚES
TREINTA AÑOS DESPUES
Enrique Cuentas Ormachea.
Publicado en el Boletín del Club Departamental Puno
ediciones 47 y 48, Lima. Diciembre 1995 y Enero 1996,
y que dada la ocasión que han pasado 50 años, requiere una nueva lectura.
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APAFIT en Palacio de Gobierno en 1962. Carlos Cornejo junto a Jorge Huirse |
Hace algo más de
treinta años que un grupo de puneños decidimos organizar una gira a la capital
de la República
con el objeto de dar a conocer la riqueza coreográfica del folklore puneño. Para
lograr nuestro cometido debíamos de organizar un cuerpo de baile y conseguir el
apoyo musical del “Theodoro Valcárcel” si acaso no se consiguiera el de
agrupaciones nativas. A tal efecto pusimos en conocimiento del Presidente del
C.M. Theodoro Valcárcel, Dr. Roberto Valencia y del Director del conjunto Ing. Virgilio
Palacios, nuestro propósito. Después de breve deliberación aceptaron. Luego xe
cambiar ideas con Carlos Cornejo Roselló, Presidente de la “Lira Puno”,
acordamos formar el cuerpo de baile sobre la base de los danzarines de dicha
institución que en el año anterior, ose 1961, integraron la Embajada de Arte Folklórica
con el C.M. Theodoro Valcárcel, mediante la que el Instituto Americano de Arte
rindió homenaje al Cincuentenario del Descubrimiento de Machu Picchu, con éxito
inusitado, en la ciudad del Cusco.
Reunidos todos los
que debían conformar el grupo de danzarines, luego de amplia deliberación se
acordó denominarlo “Agrupación de Arte Folklórico y Teatro”, cuya sigla APAFIT,
fue la que más se difundió. La idea de visitar Lima para revalorar el prestigio
del folklore dancístico y musical de Puno, fue aceptada con entusiasmo por lo
que se acordó preparar varias danzas nativas y mestizas, con vestuario
autentico. A tal efecto fue designada una comisión conformada por Carlos Cornejo,
Virgilio Palacios, Francisco Deza, y el autor de esta nota, comisión que
planificó la captación de danzas y música nativas in situ y previa selección de
las que tuvieran más variada riqueza folklórica y musical. Esta labor fue
ardua, pues el grupo de danzarines a quienes Carlos Cornejo designaba como intérpretes
de cada danza, debían constituirse en el lugar de procedencia de la danza y
alternar con los bailarines nativos para captar lo que denominados “el espíritu
de la danza”, a fin de conseguir una interpretación autentica. Esto requería, a
veces, dos o tres reuniones. Luego se comprometía a los dueños de los trajes para
que los facilitaran en alquiler o en venta. El dominio del idioma nativo por
componentes de la danza facilitaba el trato con los campesinos que, al final,
tomaron confianza. La melodía musical era captada por Virgilio Palacios. En tal
forma se interpretaron doce danzas, tanto del sector quechua como del aymara y
el mestizo.
Los primeros
contactos con Lima se iniciaron en Noviembre de 1961, en que desde la Presidencia del Instituto
Americano de Arte, dirigimos comunicaciones a la Dirección de Extensión Cultural
del Ministerio de Educación, a algunos representantes puneños y paisanos
residentes en Lima, a efecto de que colaboraran con nuestro propósito. La única
respuesta fue la de Raúl Echave quien ofreció colaborar en forma decidida
surgiendo la necesidad de preparar la visita previo contacto con algunos
representantes o instituciones que pudieran prestar colaboración y
especialmente con medios de comunicación. A tal efecto, en el mes de enero de
1962, el autor de esta nota se constituyó en Lima con slides, películas de 8mm
y grabaciones de música puneña (autóctona y mestiza) para dar a conocer algunos
aspectos de música y danzas puneñas que iban a presentarse en Lima. Con al
valiosa colaboración de Raúl Echave, José Giraldo y Ernesto Rodríguez tomamos contacto
con periodistas, con el Inspector de Espectáculos, con el Director del Museo de
Arte, con Costa Lettestem que iniciaba ese año la Feria del Pacífico y con el
Presidente del Club Departamental Puno Ing. Carlos Barreda y el del Centro de ExCarolinos
Sr. Sócrates Zafferson, contactos que sirvieron para desenvolver algunas presentaciones
del material gráfico y versiones magnetofónicas. El ambiente más acogedor fue
el que se nos hizo en el Museo de Arte y el de la residencia de Gosta Lettersten
donde concurrieron nos los coterráneos sino también personas de otros departamentos
y extranjeros que quedaron gratamente impresionados. Luego de dejar comunicaciones para el Alcalde,
solicitando uno de los teatros para actuaciones artísticas garantizadas por el
Instituto Americano de Arte, retornamos a Puno, dejando en manos de Echave,
Giraldo y Rodríguez todo el material gráfico y grabado a efecto de que
continuaran con la difusión de aspectos del folklore puneño. Pasadas la fiestas
de Carnaval, de Semana Santa volvimos a reanudad nuestra actividad con ensayos
y captaciones de danzas. Raúl Echave me comunicó que a diferencia del poco espíritu
de colaboración de los paisanos, había buena acogida entre los periodistas; que
había conseguido el apoyo del Director del Instituto Politécnico José Pardo que
ofrecía darnos alojamiento y pensión por una suma módica, y que aunque tuvo
dificultades para que se nos concediera la sala de espectáculos, el oficio que
habíamos dejado en Enero había recibido dictamen favorable a la Inspección, concediéndonos
dos fechas: 4 y5 de agosto para actuar en el Teatro Principal Manuel A. Segura.
El presupuesto para
la movilización y esta de la
Embajada oscilaba por los 40,000 soles, y únicamente tuvimos
donaciones del Instituto Americano de Arte y de la Universidad Nacional
de Puno que en total sumaban 3,000 soles, por lo que alguno de los integrantes
acordamos hacer aportes personales para sufragar los gastos de pasajes y de una
garantía que se nos exigió para uso del Teatro Segura, debido a que en una
temporada del Centro Qosqo, tres meses antes, habían tenido pérdidas. La garantía
ascendía a 3 mil soles que reunimos con aportes personales.
A raíz del golpe
militar del 18 de julio, recibimos un telegrama de Echave que sugería postergar
la gira, lo que ratificó por carta en la que manifestaba que el ambiente
político no hacía propicia la actuación, por lo que de acuerdo con algunos
puneños, opinaban diferir para el mes de Noviembre, Al comunicar esta opinión
en la reunión inmediata que tuvimos, se
acordó, por unanimidad llevar adelante la gira por cuanto teníamos asegurado el
Teatro, el alojamiento y el transporte. La decisión fue atrevida, teniendo en
cuenta que corríamos en albur, pero resultó aunada. Los ensayos continuaron con
gran entusiasmo. El 30 de julio se hizo una presentación en la Plaza de Toros de Puno, con
parte del programa. Además de la
Huifala, el Carnaval de Icho y el Qhajelo, se presentó el dúo
de las hermanas Santander y números musicales a cargo del C.M. Theodoro Valcárcel.
El periodista Jospani hizo una crítica negativa en “Los Andes”. Ello no influyó
en el ánimo de los componentes. Estábamos decididos a demostrar la valía de
nuestra música y danzas folklóricas, en la capital de la República.
El ambiente que
encontramos al llegar a Lima, fue positivo. Los diarios y revistas hicieron
referencia a nuestra presentación. Echave se puso en contacto con el filántropo
limeño Dr. J. Revoredo quien accedió gentilmente a nuestro pedido para ceder la
“Casa de la Tradición”,
donde debíamos presentarnos ante la prensa limeña. Esta se llevó a cabo el 3 de
Agosto ente una nutrida concurrencia. Luego de unas palabras del autor de esta
nota, quien presidía la
Embajada, se presentaron números musicales y de canto, La Diablada y la Marinera y Pandilla
Puneña. Los concurrentes quedaron gratamente impresionados, por lo que los
comentarios fueron óptimos. Ante una sala totalmente llena se hizo el debut, el 4 de Agosto. Desde
el número inicial que fue la
Huifala hasta que terminó la función, el público ovacionaba enfervorizado
y hasta puesto de pidió vivas a Puno. Los números de canto a cargo de los
hermanos López y de las hermanas Santander y las interpretaciones musicales del
C. M. Theodoro Valcárcel con que se alternaron las danzas sirvieron para
desenvolver un programa ameno en el que los puntos más altos fueron el Qhajelo,
la Diablada
y Pandilla Puneña que hicieron deleitar a la concurrencia.
Comentando la
presentación José María Arguedas, destacado escritor y antropólogo, decía: “El
público limeño de todas las clases y procedentes de Costa, Sierra y Selva
deliró ante la presentación del Qhajelo y la Diablada. Los bailarines apenas
han dado unos pasos y el público se alza como si no pudiera soportar el peso de
la emoción que la música y la coreografía les transmite y aplaude en verdadero
delirio”. Y terminaba aseverando que “el C. M. Theodoro Valcárcel y la Agrupación Puno de
Arte Folklórico de Puno, así como los caballeros que organizaron y dirigieron
esta gira, han cumplido una misión que ha estremecido al público de Lima,,, y
han removido la conciencia de ciertas autoridades ante el mundo. Han ayudado a
descubrir al Perú indígena… y esa misión la ha cumplido una delegación
compuesta por señores de Puno. ¡Tenían que ser de Puno!.
Cuando terminaba la
primera función, el Inspector de Espectáculos del Consejo y el Administrador
del Teatro Segura nos decían: este espectáculo es maravilloso. Pueden usar el
teatro por toda la temporada (seis meses).
Críticos como César
Miró. Sebastian Salazar Bondy. Emilio Armaza, Luis a. Meza, Guido Monteverde y
muchos más se sumaron a los cometario laudatorios de Arguedas. El nuevo Alcalde
de Lima, Dr. José Jacinto Rada rindió el homenaje del Consejo en una función en
la que hizo entrega de un hermoso aparato floral con el Escudo de Lima y ofreció
sus buenos oficios para presentar el espectáculo en el City Hall de New York.
Las dos funciones tuvieron que prorrogarse por 15 días y por primera vez la
flor y nata de la aristocracia limeña concurrió a un espectáculo de danzas
folklóricas. El Departamento de Extensión Cultural de la UNI propuso una presentación
conjunta con el Ballet Ruso Berioshka de renombre mundial, que se concretó por
las exigencias de luz y tramoya que planteó el ballet Ruso.
El mensaje de
puneñismo y peruanidad transmitido por esa Embajada Puneña, sirvió para que
otros grupos provincianos comenzaran el cultivo de sus expresiones dancísticas
y musicales y para que se permitiera su presentación en los principales teatros
de Lima.