INTIQ'A TEJIENDO LA LLUVIA
INTIQ’A, TEJIENDO LA
LLUVIA.
La cumbre es nuestra, si pues
es nuestra, así vivimos, todos esperamos la lluvia, pero cuando llega, nadie
pregunta por ella, así dicen algunos textos en quechua
relatados en off, durante la puesta en escena de un espectáculo, que con ese
nombre fue presentado por los artistas de Brisas del Titicaca, el pasado 5 de
diciembre en el Teatro Peruano Japonés de Lima.
Hace mucho tiempo las danzas de Puno habían llegado a la cumbre,
seguramente gracias a la preocupación de Carlos Cornejo Roselló, de Castor
Vera, de Virgilio Palacios, y otros, llegaron a los teatros inclusive al
Municipal de Lima o al de Bellas Artes de México, así fue pues pensando hoy,
cuál habría sido la preocupación la vehemencia puesta en evidencia allá por los
años 60s del siglo pasado, para que dichas personas con la APAFIT, el Orquestal Puno o
la Theodoro Valcárcel,
pusieran en escena danzas que solo se interpretaban en el campo. No tuvimos
entonces la oportunidad de ver el éxito alcanzado, pero sí años después lo
conocimos, y ahora valoramos el empeño que tuvieron para alcanzar la cumbre en
la que hoy está ubicado el Folklore de Puno, cuánto esfuerzo y dedicación de los
muchachos de entonces que contribuyeron en gran medida, a que Puno sea
calificada como la Capital
del Folklore Peruano.
Resulta que 50 años después, marcando las distancias del tiempo, Brisas
del Titicaca presenta en escena una recreación de la vida en la paradisíaca
isla de Taquile, recreación de escenas y danzas, que se van tejiendo una tras
otra en espera de la lluvia, taquileños pescadores que salen de madrugada en
busca de la buena pesca, para luego ver la interpretación de los Auki pulis y
los Citakanas, que danzan en el escenario; a continuación presentarse “Los Negritos”, interpretando
sus pinquillos y cajas, cual propiciadores de la lluvia, que al
igual que las pequeñas ranas negritas, recogidas de entre las rocas a orillas
del lago, serán las embajadoras de la lluvia. Es que este año debemos tener
mucha lluvia para que tengamos mejor cosecha. Dicen que las esas pequeñas ranitas bebés, ranitas negras,
llaman a la lluvia más rápido, cuando se las coloca en ollitas ofreciendolas al
Inti, elevando las ollas hacia el Hanajpacha.
Y en verdad si todo ello se hace con fé y esperanza, los buenos deseos
serán cumplidos, eso sucede cuando en febrero llega el “Ashqia po’qoy”, es decir el
verdor de los campos y el “Tiqa Watay”, como cuando se presenta el florecimiento de los
sembríos, entonces esto hay que celebrarlo, y en Taquile; como en todo el mundo
andino; se celebran los carnavales con la alegría que nos reporta, a sabiendas que la pachamama
nos proeveerá de sus frutos. Por eso hay que celebrarla con Wiphalas, banderas
blancas al viento en honor a la madre tierra, loor a su procreación.
Tiempo de
escenificar el Carnaval y los Sikuris de Taquile, expresiones más conocidas de
esa isla, para luego reunir a toda su población porque tambien es tiempo de celebrar en
la plaza principal; a los dioses tutelares.
La ESCENIFICACIÓN tiene como argumento el calendario agrícola; narra los acontecimientos que ocurren durante una campaña agrícola y buscando esclarecer los arcanos y las incógnitas de las nubes, el viento, las aves, la “pachamama” a través de mitos, leyendas y danzas.
La puesta en escena de esta recreación escenográfica llena de
movimiento, coreografía y correcta interpretación musical ha sido posible
gracias a la creación del libreto de una muchacha, docente de la Escuela Nacional de Folklore, que obtuvo un grado en danza en la Universidad
Autónoma de Barcelona, España, quien del 2007 al 2012 fue Coreógrafa del
Conjunto Nacional de Folklore del Perú con 4 puestas en escena de este estilo; y que hoy siendo directora del Elenco de Danzas de Brisas del Titicaca, le ha puesto mucho
empeño a este trabajo, no solo a las danzas de luces que son de exportación a
Europa, sino que para este caso, le tomó mayor interés, tanto así que se fue a
vivir un tiempo a Taquile, donde pudo captar la vida cotidiana del taquileño y
sus danzas, para ahora ponerla en escena del teatro.
Ella, Luz Gutiérrez, directora del Elenco de Danzas, coreógrafa y creadora del libreto, directora artistica del espectáculo, quien junto a Humberto Puertas, director del Conjunto de Instrumentos Nativos de la institución en la parte musical, y con un excelente equipo de producción respaldado por la Vocalía de actividades artísticas, en una simbiosis de danza y música; han plasmado una de las mejores puestas en escena de la danza puneña, si pues, aprovechando el escenario teatral, con modernas técnicas audiovisuales, le han dado un valor agregado al buen espectáculo de imágenes, luces, sonido, y relatos, muy bien apreciado por un colmado teatro Peruano Japonés, tanto así que más de un asistente no se movía de su asiento, en espera de que el espectáculo continuara.
Ella, Luz Gutiérrez, directora del Elenco de Danzas, coreógrafa y creadora del libreto, directora artistica del espectáculo, quien junto a Humberto Puertas, director del Conjunto de Instrumentos Nativos de la institución en la parte musical, y con un excelente equipo de producción respaldado por la Vocalía de actividades artísticas, en una simbiosis de danza y música; han plasmado una de las mejores puestas en escena de la danza puneña, si pues, aprovechando el escenario teatral, con modernas técnicas audiovisuales, le han dado un valor agregado al buen espectáculo de imágenes, luces, sonido, y relatos, muy bien apreciado por un colmado teatro Peruano Japonés, tanto así que más de un asistente no se movía de su asiento, en espera de que el espectáculo continuara.
Seguramente la puesta en escena será repetida en nueva fecha, por el éxito
alcanzado, en todo caso no deberá de dejar de presentarse el Teatro Municipal
de Puno, para que en verdad el pueblo puneño pueda apreciar, dar su veredicto,
y calificar en verdad, la madurez cultural a la que ha llegado la Asociación Cultural
Brisas del Titicaca en este campo, después de 50 años.
Bruno Medina Enriquez