27 de junio. 50 años después en Puno
EL 27 DE JUNIO DE 1972 EN PUNO.
(*)
Recreando la historia 50 años
después.
Escribe: Bruno Medina Enríquez
En verdad esa fecha es simbólica y representativa para la población puneña,
aunque haya sucedido hace 50 años, entonces en 1972, eran tiempo de la
“Revolución Peruana”, que era dirigida por el General Juan Velazco Alvarado,
quien asumió al gobierno mediante un Golpe de Estado, imponiendo una dictadura
militar que había derrocado al gobierno de la superconvivencia que presidiera
Fernando Belaunde hasta octubre de 1968, gobierno que exhibió alto nivel de
corrupción, siendo el hecho más escandaloso la perdida de la Pagina 11 del
Contrato con la Internacional Petroleum Company, donde se establecía el precio
del petróleo, así como las promesas incumplidas de reforma agraria y la oferta
del "El Perú para los Peruanos", cuando en realidad el Perú estaba
cada vez más empeñado al imperialismo Norteamericano, luego de la derrota del
movimiento guerrillero de 1965. El gobierno militar de Juan Velazco, con una
orientación política muy adentrada al nacionalismo y que como primera acción
reivindicatoria en 1968 nacionalizó el Petróleo, había promulgado en 1969, una
Ley de Reforma Agraria muy radical respecto a la propiedad de la tierra en el
campo, así como dictó otras medidas de carácter reivindicativo para los
sectores populares, en especial, en este caso para el campesino que durante
siglos había sido un siervo, a quienes Velasco les había pregonado que “El
Patrón no comerá más de tu pobreza”, y copiando una consigna agrarista de la
Revolución Mexicana de principios de siglo enarbolada por Emiliano Zapata, y
que decía en forma desafiante “La Tierra es de quien la trabaja”, expropio la
tierra de los gamonales y hacendados, y hacia este año de 1972, en Puno esa
reforma estaba en plena implementación y ejecución, con fuerte oposición de las
clases medias y por cierto de los hacendados con significativo poder económico
en Puno.
Ahí entonces en pleno fulgor de la “Revolución Peruana”, de la dictadura
militar, en Puno departamento donde el gamonalismo era preponderante y la
propiedad de la tierra estaba en manos de pocos, la promulgación de la Ley de
Reforma Agraria había calado profundamente en la población campesina, la
población popular del departamento de Puno, había esperado que algún día
alguien por lo menos le dijera “ahora eres libre y eres dueño de la tierra que
trabajas”, por ello desde las altas esferas del gobierno se preparó una gran
celebración en todo el Perú, por el tercer aniversario de la promulgación de la
Ley de Reforma Agraria, y Velazco le tomó mucho interés a Puno, y autorizó el
viaje de una comitiva oficial encabezada por su Esposa Consuelo Gonzales, en
verdad quería revertir la opinión desfavorable que tenia de la población
urbana, que según él debería estar más que agradecida, ahora que la propiedad
de las fincas y grandes haciendas estaban pasando a las manos de los pobres del
campo.
Sin embargo, el Gobierno no había
considerado que un gran sector de estudiantes universitarios, profesores,
sectores de la clase medio en Puno, empleocracia, antimilitares, no estaban de
acuerdo con la política seguida por una dictadura militar, venga de donde
viniera, haga lo que hiciera, para algunos estudiantes de los sectores de
izquierda radical, tanto en Puno como en diversos lugares del país, el gobierno
de Velazco no era más que un títere más de “Imperialismo Norteamericano”, y el
gobierno militar no era más que otro de los tantos que durante años habían
gobernado el país para beneficio personal o de las clases poderosas dueñas del
Perú, como ya nos tenían acostumbrados los militares desde inicios de la
República, " y quien les podía creer ahora?".
Su servicio de inteligencia lo tenía bien informado de las opiniones de ese sector
de estudiantes que en varias universidades del país, realizaban diversas
manifestaciones en contra del gobierno, y como es históricamente conocido, es
en el sur del Perú contestatario donde desde muchísimos años se ha manifestado
una animadversión contra todos los gobiernos, más aún si es militar, porque el
sur peruano en este caso Puno, además de ser parte de los Andes, también es una
región por siglos olvidada por quienes tienen el deber buscar su bienestar y
desarrollo en tanto que son gobernantes del país y que solo recuerdan a Puno
cuando hay sequía, inundación o friaje, gran ocasión para destinar ayuda
“solidaria”, promover campañas de recolección de víveres, ropa, en fin,
campañas en busca de “donaciones”, que pretenden disimular, el fin principal
que deberían tener los gobernantes, nacionales o regionales, trabajar por el
bienestar y el desarrollo del país o región que gobiernan, hecho que aun
después de los 50 años de recordar este hecho, la situación se mantiene sin
visos de revertirse en mucho tiempo más.
Pero vamos a 1972, Puno era uno de los
departamentos en los que con más empeño se había aplicado la Reforma Agraria,
después de los departamentos de la costa norte peruana, aunque por cierto,
faltaban y siempre han faltado técnicos y profesionales para q1ue desde esta
nueva visión de la tenencia o propiedad de la tierra, brinden sus aportes para
su real aplicación en beneficio del campesino, claro eso es otra cosa y merece
otra atención; lo cierto es que en junio de 1972 había que celebrar el tercer
aniversario de la promulgación de dicha Ley, y por eso Velazco envió a sus
“representantes” a diversos lugares del país, a Puno llegó “la Primera Dama” y
esa celebración fue apañada por una serie de protestas estudiantiles que
motivaron la intervención de la fuerza pública y el ejército, hechos que
tuvieron como consecuencias represión, heridos y muertos.
UNIVERSITARIOS DE ENTONCES
Debe comprenderse que para ese tiempo
quienes accedían a estudiar en la Universidad Técnica del Altiplano, solo era,
en su gran mayoría hijos de propietarios de la tierra, o hijos de funcionarios,
empleados, es decir clase media, estudiantes de esa extracción social fueron
los principales protagonistas de esas manifestaciones antigubernamentales,
aunque ello no desmerece en nada la protesta manifiesta de los estudiantes
universitarios, quienes además “estaban viviendo” una reforma universitaria, y
la intervención de la “dictadura militar” en las decisiones de las
universidades, claro que eran consideradas como un “atentado contra la
autonomía universitaria”.
En 1972, tal vez habría sido uno de los primeros años en que alguno que otro
muchacho, hijo de campesino recién habría alcanzado la educación superior, es
más habría ingresado a la Universidad, donde se estaba implementando una
reforma educativa que incluyó una reforma universitaria, donde el rasgo
principal eran las facultades convertidas en programas y se iniciaban con
“Estudios Generales”; sabemos también que “acceder a la educación superior en
Puno”, entonces significaba un desembolso muy oneroso para los padres, peor aún
si estos eran campesinos, por eso que pocos eran los estudiantes de esa
extracción social en la UNTA; en cambio en los años posteriores, y en gran
volumen, esos muchachos y muchos otros más se han hecho profesionales tanto en
la Universidad del Altiplano, como en otras universidad, e institutos
superiores, y que hoy están contribuyendo al desarrollo del departamento, pero
que en ese tiempo no pudieron contribuir en nada para el desarrollo de la Reforma
Agraria, reforma que solo quedó como una gran medida de cambio estructural, es
decir el cambio del régimen de propiedad de la tierra en el campo, mas no su
desarrollo, muy a pesar que hasta ahora se les debe en “bonos” a quienes fueron
en su momento propietarios de la tierra.
En esa preocupación de saber realmente qué había pasado en la ciudad de Puno en junio de 1972, entonces era un estudiante universitario alejado de mi tierra, que sin embargo respaldaba los cambios estructurales que se daban entonces, y en el tiempo quedó como un gran enigma, una eterna pregunta en mi mente, ¿Qué había pasado en Puno en junio de 1972?, esa “revuelta”?
Pero si era lo mismo lo que estaba buscando ese grupo de militares que con las
diversas reformas dictadas desde el gobierno pretendían reivindicar al peruano,
y así ha quedado en la historia como hechos que no pueden ser negados, claro
que no era una “revolución” al estilo ruso, chino o cubano, pero habían
cambiado el régimen de propiedad en distintos niveles, en especial en el campo,
donde la propiedad de la tierra empezó a pasar a manos de los campesinos por
medio de cooperativas, sociedades agrícolas, comunidades, etc.
En esa inquietud hace unos años
interesado en conocer de cerca esos hechos que habían sucedido en esa fecha en
Puno, buscamos a quién lo podría contar, alguien que habría sido protagonista o testigo directo, es más era el hijo del Prefecto de entonces, él debería conocer muy de
cerca y con pelos y señales lo que había pasado, por cierto el Prefecto de
entonces, responsable político de los hechos, el Dr. José Benjamín Jiménez Camacho, ya
había fallecido en Lima unos años atrás, postrado en un ostracismo y decepción
que no le permitió nunca más regresar a su tierra.
El “Ñato Jiménez”, como era conocido el Prefecto, azangarino de largos
ancestros, había sido alumno del Colegio San Carlos, estudió Derecho en la
Universidad de San Agustín y Medicina en la Facultad de San Fernando, luego de
haber trabajado los primeros años de su carrera en la Maternidad de Lima,
regresó a su tierra como médico titular en el hospital de Azángaro, a partir de
ahí en diversos centros de Salud, del mismo modo fue periodista de afición,
siendo corresponsal de diversos medios periodísticos y gran admirador de José
Domingo Choquehuanca, por devoción; en 1945 fue elegido Diputado de Azángaro
por el Frente Democrático liderado por Bustamante y Rivero; y finalmente fue
Prefecto de Puno en 1970, por estar adscrito a los pensamientos y doctrina del
gobierno militar, tiempo en que nos ocupa esta historia.
Esa historia de la cual ha sido
testigo su hijo José Luis, ha sido contada por él hace unos años atrás, en
diversos párrafos y pasajes de esta historia, seguramente muy poco conocida,
podrá traslucirse la verdad clara, la justificación precisa, o la apreciación
correcta de los factores que determinaron esa protesta hoy recordada, las
razones de su origen, sus protagonistas, a quienes los nombra con nombres
propios y los identifica tal como fueron entonces.
Esta historia hoy convertida en un material necesario para que quede en los
anales de la historia.
Antes nuestras diversas interrogantes, -que no las reproducimos porque son obvias por las respuestas de esta lectura-,
sobre los hechos acontecidos en esa ocasión, naturalmente datos e informaciones
de primera fuente y palabras que también son categóricas al referirse a quienes
fueron sus protagonistas, y decimos fueron, porque a los años ya que han
pasado, el destino de cada quien es por cierto muy distinto, algunos ya han
muerto, otros, encontraron un destino distinto al que los impulsó al promover
la manifestación estudiantil, y como dice el decir popular, han cambiado de
camiseta las veces que les ha convenido, como es el caso del que fuera
Presidente de la Federación Bancaria, mientras que habrá alguno que aun pasado
el tiempo, mantiene su convicción sobre los motivos que lo impulsaron ser
activista del “27 de junio” y que aún mantiene -aunque sea utópicamente- el
deseo de que algún día realmente “seamos libres por siempre”.
ESTO FUERON LOS HECHOS.
Era un 26 de junio de 1972. Puno estaba agitado. Los gremios organizados concurrían a la Parada que debía llevarse a efecto en la Plaza de Armas, con ocasión de la manifestación de celebración gubernamental que se realizaría. Estudiantes de diferentes centros educativos se dirigían en formación a ocupar sus emplazamientos.
Pero había agitación en el ambiente en
pro y en contra. Grupos folklóricos habían sido convocados a mostrar el Puno
profundo. No era para menos, la primera dama de la Nación, la Sra. Consuelo
Gonzáles de Velasco había arribado el día anterior y merecía una manifestación
de recibimiento oficial por parte de Puno, sus autoridades y "las fuerzas
vivas" en especial los gremios campesinos beneficiarios de la Reforma
Agraria que llegaron de diversas provincias. Y la manifestación debía
realizarse de todas maneras según lo programado, exigía el general Enrique
Falconí Mejía, Jefe de la División Militar de Puno, no obstante, la oposición
manifestada por el Prefecto José Jiménez Camacho, en virtud a los informes que
recibía de Inteligencia policial, respecto a una posible movilización
antigubernamental de los gremios de la ciudad.
En realidad, el Prefecto se opuso desde
el principio a la visita de la Sra. de Velasco y no lo hacía por el hecho de
que la señora fuese de suyo antipática. No. Lo hacía por razones
incuestionablemente prácticas. Además de conocer las posiciones de los
estudiantes universitarios, se sabía qué hacía pocos días que doña Consuelo
había terminado un viaje alrededor del mundo, gira no oficial, pero a costa del
erario, que solo benefició a ella y a la comitiva que la acompañó, y ese hecho
era muy referido entre la opinión general.
Quizá por compensar de alguna forma la
ausencia de la esposa del general Falconí en su comitiva viajera, Consuelo de
Velasco lo primero que quiso hacer a su llegada, fue visitar a su amiga
desterrada en Puno, pobrecita, pero por poco tiempo. Su marido recibiría
recompensas por tamaño sacrificio.
El Prefecto Jiménez Camacho en varias oportunidades se comunicó con él
Ministerio del Interior aconsejando la postergación del viaje de la señora
Consuelo de Velasco. No era oportuna su visita a Puno y creo que, a ningún otro
sitio del Perú, por el comentario popular respecto a sus viajes.
La juventud universitaria ya se había manifestado contraria a esa visita que
consideraba una ofensa al pueblo. Hay que recordar que la Universidad Nacional Técnica del
Altiplano -UNTA-, en aquella época, junto con San Marcos y la UNI, era la
institución más anti-militarista y antivelasquista. En nuestra opinión, solo
la proximidad con el monte alto, hizo de la Universidad San Cristóbal de
Huamanga el semillero de la subversión extrema de Sendero Luminoso, a lo que la
Universidad de Puno se asemejara años después.
Sin embargo, el jefe Militar de Puno, el General Falconí minimizaba las
amenazas. Su esposa ya se había comprometido a alojar a la señora
Velasco.
Consultado al hijo del Prefecto sobre
esto, él nos dice: "Obra en mi poder los documentos que José Jiménez
Camacho, Prefecto de Puno, mi padre; guardaba no sé para quién, en su maletín
de médico de cabecera, hasta la hora de su muerte; comunicaciones al Ministerio
del Interior en todos los tonos, advirtiendo los peligros que acarreaba la
proyectada visita. Cuando después de su fallecimiento, en complicidad con mi
madre violamos el mencionado maletín, encontramos suficiente material para la
crónica que aún no se escribe."
Era el 26 de junio de 1972. La comitiva
oficial ocupaba la tribuna de honor en el atrio de la catedral. Al centro la
señora Consuelo G. de Velasco junto con su amiga la señora de Falconí. A un
costado, el Prefecto y al otro el General Falconí Mejía, jefe de la División
Militar de Puno. Cerca del mediodía, la plaza de armas estaba llena pero no
solo de seguidores, también grupos de universitarios estratégicamente
diseminados empezaron la contramanifestación. Al centro de la plaza, al lado
del monumento a Bolognesi, cual punta de la lanza, el grupo más beligerante era
dirigido por el estudiante de Agronomía Ronald Bustamante Valdivia, destacado
maoísta de extrema, a voz en cuello rechiflaba e insultaba osadamente a las
autoridades, a quienes estaban en la tribuna como a los gremios campesinos que
vivaban la Revolución y la Reforma Agraria.
Manuel Nuñez Rebaza, hijo del gran pintor
Nuñez Ureta, abriéndose paso entre la multitud junto con un grupo de
disciplinarios velasquistas, y militantes del Partido Comunista Peruano, llegó
al monumento a increpar a Ronald Bustamante sus actitudes anti gobiernistas,
allí al pie del monumento a Bolognesi empezó en realidad "el 27 de
Junio", enfrentados los comunistas provelaquista y los universitarios
radicales maoístas. De un lado se escuchaba "Abajo la Dictadura Militar de los Gorilas", "Velasco, lacayo del Imperialismo", mientras del otro lado se escuchaban los gritos de, "Viva la Reforma Agraria", "Apra Ultra y Cia, la misma porquería". Era precisamente lo que buscaba Ronald Bustamante; algún
motivo para iniciar la revuelta planificada cuidadosamente el día anterior en
la Universidad, en reunión coordinada con el entonces anarquista Rolando Avila
Díaz, principal dirigente de la Federación Bancaria y dirigente gremial de los
trabajadores.
Bustamante lanzó el primer golpe, un recto en el rostro del corpulento Nuñez
Rebaza que también mandado a hacer estaba para las broncas. Entonces se inició
una descomunal gresca. La fuerza de asalto de la Policía intervino y los grupos
de estudiantes se encargaron de generalizar el desorden, primero en el ámbito
de la Plaza de Armas y después por toda la ciudad. Aquel día hubo
manifestaciones relámpago en distintos puntos de la ciudad y gas lacrimógeno en
todo el ambiente. Puno era chiquito pues, se sucedieron correteos,
persecuciones, represión policial y muchos detenidos durante toda la
tarde.
Esa noche se realizó una reunión en la
Prefectura de Puno, convocada por el Prefecto Jiménez Camacho con asistencia
del Alcalde Salas Bartra, el general Falconí, magistrados de la Corte Superior,
entre otras autoridades y los representantes de los estudiantes. La reunión del
26 de junio por la noche, en la Prefectura de Puno concluyo en un acuerdo que
todos los presentes firmaron, se trataba de un pacto de honor, de caballeros.
Por un lado, la autoridad se comprometía a liberar a todos los detenidos sin
levantar cargos. Por otro lado, los estudiantes se comprometían a dejar sin
efecto todos los actos planeados con anterioridad por los universitarios para
el día siguiente, 27 de junio.
El prefecto siempre apaciguador no era el primer entuerto que intentaba
deshacer ordenó la libertad incondicional de todos los detenidos, incluido el
iniciador de la revuelta, Ronald Bustamante. Después de firmado el documento de
marras, hubo apretones de manos, palmaditas en la espalda, sonrisas, y al
final... felonía.
A la mañana siguiente los estudiantes encabezados por Ronald Bustamante, como por el Presidente de la Federación de Estudiantes de la UNTA, (Rodolfo Machicao Rodríguez, perteneciente a la facción extrema de maoístas de Bandera Roja), y los liberados la noche anterior, iniciaron la marcha desafiante desde la Universidad hacia Puno. Debía haber víctimas, porque los radicales y anarquistas así lo buscaban. Era el 27 de junio de 1972. El Prefecto Jiménez Camacho se sorprendió al recibir las informaciones de lo que ocurría aquella mañana. Los dirigentes universitarios habían faltado su palabra de honor (¿de caballeros?) provocando desordenes en las calles; y el colmo, había dos tanques del Ejército apostados a la espera de los manifestantes.
Eran los años del Velascato. El gobierno militar después de años de colocar
prefectos militares en los diferentes departamentos del Perú, había optado por
nombrar prefectos civiles para amainar la imagen dictatorial. Pero era un
embuste cuando se decía que el prefecto era "la primera autoridad política
del departamento". El control lo seguía ejerciendo el militar de turno; en
el caso de Puno, el general Falconí Mejía; el mismo que en un rapto de ira,
ordenara la mañana del 27 de junio la salida de tanques a las calles para
reprimir a los estudiantes.
Los resultados no se dejaron esperar.
El ejército disparó contra los manifestantes con la secuela de muertos y
heridos. Una bala perdida mató a una humilde mujer encinta, (Candelaria
Herrera), que trabajaba en el mercado vendiendo fruta, así como les estudiantes
Roger Aguilar y Augusto Lipa. Todo ello fue muy bien capitalizado por los
cabecillas revoltosos para encender la mecha de la sedición, ahora ya en el
pueblo, en el centro de la ciudad.
Por seguridad, el prefecto y familia,
así como los vecinos de la Villa Militar fueron evacuados al cuartel general de
Chanu-Chanu. En efecto, la familia Jiménez nunca ocupó la residencia
prefectural de la Plaza de Armas, sino que siguió viviendo en su casa de la
calle Tarapacá, la misma que se intentó apedrear la noche del 27 de junio. Era
comprensible, porque el Prefecto aparecía responsable político de todo aquel
desmadre, incluida la monstruosidad de sacar tanques a las calles para matar
gente.
Aquella noche corrió mucho whisky en el
cuartel de Chanu-Chanu mientras Puno seguía convulsionando en sus tumultos. Un
capitán, portador de una invitación, acompañó al Prefecto desde su alojamiento
al lugar donde se efectuaba una reunión dirigida por el general Falconí y allí,
entre otras cosas, le dijeron que para tranquilizar al pueblo era necesaria una
cabeza, un chivo expiatorio, por lo tanto, se le sugirió renunciar a su cargo.
Así lo convencieron y así se hizo. Por cierto, no le dijeron que con esta
fórmula él se arrogaba toda la responsabilidad y no tenía luego a vindicar su
actuación como Prefecto. Al amanecer del siguiente día José Jiménez Camacho
dejaba Puno, casi en secreto en el vehículo de su propiedad, para no volver más
a su tierra... ni volver a ser lo que fue.
¿Y QUÉ FUE DE LOS PROTAGONISTAS DE ENTONCES?
Muchas aguas se han salido por el
desaguadero, son 50 años de aquel acontecimiento, Puno desde siempre ha sido
considerado un pueblo rebelde, en esta tierra han sucedido muchísimos
acontecimientos, en los años 80’s ha sido considerado como una continuación de
“Ayacucho”, en cuanto a la promoción del senderismo, aun así siempre ha sido
olvidado por el poder central; en Puno la Justicia Popular ha ajusticiado a
Alcaldes como representantes del poder, como la justicia oficial ha perseguido
a dirigentes populares aun siendo autoridades regionales electas, y aun así es
un departamento que tiene uno de los más grandes índices de pobreza y
analfabetismo, tanto más o menos como en 1972, y aun continua sin respuesta
nuestra interrogante, a que si sirvió de algo y si pasado el tiempo el
habitante puneño, ahora si libre de gamonalismo, podrá encontrar el derrotero
de su destino feliz, alcanzará el deseo de una “patria nueva”, una “sociedad
sin clases, sin explotados ni explotadores”, “una tierra sin pobres”, un “sumac
causay”, le llegara la pregonada "Segunda Reforma Agraria", y en que
consiste esta??.
En cambio, al pasar el tiempo podemos
también preguntar sobre los protagonistas de ese acontecimiento, el General
Falconí, siguió su “carrera militar” que llegó hasta la Casa de Gobierno como
brazo derecho de Velazco; y de los estudiantes, ellos continuaron en su
permanente lucha, hasta que hoy se recuerda. Y de los trabajadores (¿en nombre
de la población de Puno?), que fue de su principal representante que entonces
era de la Federación Bancaria, como se desempeñó como dirigente sindical,
tiempo después fue elegido diputado con el apoyo del Partido Comunista Peruano,
hecho que le sirvió alcanzar la célula viva en su actual jubilación, aun
habiendo sido servidor de una empresa privada que expropio el Gobierno Militar,
también fue dirigente deportivo de un club puneño de renombre internacional,
donde dejó ingratos recuerdos a los aficionados en cuanto a las cuentas, y
finalmente asumió distintas banderas políticas en especial de sectores opuestos
y distintos a los que en su momento representaba en la vida sindical puneña, adscribiendo al Partido Popular Cristiano;
según las veleidades que da la vida, actitud que continuó en Lima años después,
en institución que estuviera.
¿Y que fue del Prefecto?, eso se lo preguntamos a su hijo quien cuenta el
destino del “Ñato Jiménez”, cual aureola de reivindicación justa, él nos dice
que, desde el 27 de junio de 1972, “José Jiménez Camacho, aquel dínamo que
solía dormir tres o cuatro horas diarias para darse el tiempo que requerían sus
actividades de médico, periodista, político, escritor, pensador; languideció
por diecisiete años hasta la hora de su muerte. Desde aquel 27 de junio no
compró ni un libro más que incrementara su enorme biblioteca, ni escribió más
para el “Día Médico” de Buenos Aires, ni volvió a aparecer su columna en
"Los Andes"; inquietudes periodísticas que lo llevaron a dirigir por
mucho tiempo "La voz de Puno" y aun antes otras revistas en
Azángaro".
"No volvería a subir a alguna
tribuna a exponer su verbo, forjado tal vez en las contiendas políticas que lo
llevaron a la diputación por Azángaro en 1945; testigos son el Colegio
Agropecuario y el obelisco a Choquehuanca de la Plaza San Bernardo, que plasmó
Leonel Velarde. Bolívar, Encinas y Nuñez Butrón quizá resintieron el silencio
de sus panegíricos. Y Choquehuanca perdió a su más devoto exégeta. Desde aquel
27 de junio, languideció por diecisiete años hasta la hora de su muerte en
agosto de 1989. Murió de pena y amargura; de impotencia por saber que él mismo
no pudo ni podía defenderse. Murió de pudorosa vergüenza... Murió de
decencia".
Y qué de los estudiantes?, a partir de
esos años, que los gamonales salieron de Puno, sus hijos también lo hicieron,
la migración del campo a la ciudad se acrecentó, la universidad puneña se
incrementó con un gran número de hijos de campesinos, quienes se educaron
inicialmente en el objeto de administrar las tierras que ya eran de sus padres,
sin embargo el personalismo, el egoísmo, el afán del desquite de 500 años, el
racismo vengativo nacido de su postración de siglos, los oriento por otros
caminos inadecuados, que al convertirse en dirigentes de las cooperativas o
comunidades agrarias, y protagonistas de la implementación de la Reforma
Agraria y el consiguiente desarrollo del agro, no entendieron el papel que
debían cumplir tras este importante cambio estructural de la propiedad de la
tierra, para algunos de ellos les llegó el momento de sacarle ventaja a la
situación, es decir "enriquecerse", convirtiéndose en los "nuevos
gamonales". Claro que esto no quiere decir que esa haya sido una actitud
común, muchísimos estudiantes universitarios supieron acoger la enseñanza
superior que adquirieron como un modo de superación social, tanto así que hoy
tras 50 años muchísima población de origen campesino, es la que dirige los
destinos del gobierno local y regional, así como está, en los diversos espacios
de los ministerios y del gobierno central. Esperando que su conocimiento
profesional contribuya no solo al desarrollo de la región y el país, sino a la
real reivindicación del Perú, que ha esperado por siempre un mejor
destino.
Y que fue del principal protagonista,
el pueblo de Puno???. Históricamente rebelde, sigue siendo el departamento
olvidado por todos los gobiernos que nuevamente y cada vez que se presenta el
fenómeno climático, recurren a las “campañas de ayuda por el friaje”, mientras
es el departamento mayor productor de estaño, sigue siendo el más pobre en
desarrollo, el nivel educativo es el más bajo, y si tiene un gobernante
regional que tiene ideas distintas al gobierno central, por supuesto que es
combatido, y no importa la persona quien fuera, simplemente es así la política
representativa elegida mediante el “voto universal”, muchísimos hechos más que
permite la democracia representativa, para que Puno continúe siendo uno de los
departamentos más olvidados del Perú.
El principal protagonista de esta historia, el pueblo, aun pasados los 50 años
de entonces, no puede decir al fin “somos libres” ni tampoco “seámoslo
siempre”, porque para serlo primero hay que alcanzar el desarrollo, el
crecimiento, una mejor educación, salud, nivel económico, descentralización y
autonomía en el gobierno, en fin, sueños que aún siguen siendo utopías, muy a
pesar de un gobierno de elección popular como el actual, que lo único que hasta
la fecha ha hecho es ofrecer "no más pobres en un país rico" , y ha
anunciado la mentada "Segunda Reforma Agraria" que sigue siendo un
ofrecimiento.
Lo que si es cierto es que hoy la
región de Puno como área geográfica de gobierno, está en manos de quienes en su
gran mayoría son hijos o nietos de quienes en su momento fueron beneficiarios
de la Reforma Agraria, o de algún modo han sido parte de ese cambio de régimen
de propiedad, situación que también se dá en diversas regiones del país.
(Un articulo inicial que origina el presente, fue publicado el 28 de julio de
2010 en el diario los andes)
https://www.facebook.com/100064288328770/videos/1035999507040499
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